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Un acto de la Comunidad de Madrid, en boca de medio PP: Ayuso y Feijoo se llevan "a palos"

Mientras Isabel Díaz Ayuso enfrenta tensiones internas y externas, alimentadas por las filtraciones sobre su pareja, Alberto Núñez Feijóo sigue sin consolidar su liderazgo de cara a las próximas elecciones generales. En el entorno del presidente del PP, algunos ya consideran agotada la "oportunidad" que él mismo se otorgó: alcanzar la presidencia o ceder el paso a otros líderes del partido. Su única salida viable, según voces internas, sería una moción de censura triunfante. Sin embargo, el foco de atención comienza a desplazarse hacia posibles alternativas, especialmente situadas entre Madrid y Sevilla.

Uno de los mayores golpes al liderazgo de Feijóo provino de Carlos Mazón, presidente de la Comunidad Valenciana. Primero, con su pacto prematuro con VOX, que erosionó la imagen moderada que el PP busca proyectar; y segundo, con la caótica gestión de la trágica DANA, que dejó a la ciudadanía descontenta y al partido dividido. Pero el problema no se limita a la Comunidad Valenciana: el PP carece de una narrativa política atractiva más allá de las críticas a la corrupción de Pedro Sánchez y su entorno. Este discurso, sin embargo, pierde fuerza frente a los casos que salpican al propio partido, desde los conflictos vinculados a Ayuso hasta las adjudicaciones a familiares en la Xunta, el creciente malestar y dudas por las imputaciones a gestores del Servicio Andaluz de Salud (SAS), o la pasividad en asuntos relacionados con el Alcalde de Estepona.

En el PP de Madrid, algunos apuntan que el desgaste de Ayuso podría siendo aprovechado por el equipo de Feijóo. Tras la caída de Pablo Casado y Teodoro García Egea hace dos años, Ayuso se perfilaba como la líder más valorada para la presidencia del partido, aunque evocando paralelismos querían hacer ver una repetición del intento fallido de Esperanza Aguirre frente a Mariano Rajoy en el Congreso de Valencia. Sin embargo, ahora el equilibrio de fuerzas parece inclinarse hacia Feijóo, en parte por el tiempo y la energía que Ayuso ha dedica a defender su perfil político, incluyendo su posicionamiento público sobre el "ciudadano particular" y los problemas legales que enfrenta.

La reciente celebración del Día de la Constitución en Madrid dejó entrever el pulso político de Ayuso. Su discurso, interpretado por algunos como un mensaje de alcance nacional, reafirma su disposición a liderar más allá de la Comunidad. Sin embargo, también destacaron otros asuntos, como el veto al Delegado del Gobierno, que generó comparaciones con la actitud de la alcaldesa Paloma Tejero cuando enmudeció en un programa televisivo. Igualmente, se evidenció la frialdad entre Ayuso y Enrique Ossorio, actual presidente de la Asamblea, lo que refleja tensiones internas en el entorno de los líderes regionales.

La ceremonia también estuvo marcada por las ausencias notables de figuras históricas del PP, que en ediciones anteriores eran presencias fijas. Este vacío alimenta el debate sobre el desgaste de Ayuso y la cohesión del equipo que la rodea. Dentro del partido, algunos consejeros, alcaldes y concejales intentan destacarse con ataques más agresivos hacia Sánchez, posiblemente en busca de mayor atención por parte de la presidenta. Otros, como Alfonso Serrano, parecen más centrados en librar una batalla propias consecuencia de un mensaje en la red social X que le puede pasar una dura factura.

La política, como bien se sabe, genera extraños compañeros de viaje. En el PP, algunos  consideran que el mejor escenario para el partido sería una alianza estratégica entre Ayuso y Juanma Moreno, evitando enfrentamientos internos que desgastarían aún más al partido. Sin embargo, para ello sería necesario superar las diferencias ideológicas y de gestión entre ambos líderes, algo que no parece sencillo en el corto plazo y da oxígeno a Feijóo.