Una auditoría acorrala a Susana Pérez Quislant (PP) y revela el "dineral" que se gastó en Pozuelo en plena pandemia
La auditoría de la Cámara de Cuentas sobre la gestión económica en Pozuelo de Alarcón ha revelado graves irregularidades, situando en el centro de la polémica a Susana Pérez Quislant, exalcaldesa y actual secretaria de la mesa de la Asamblea de Madrid. Dentro del PP, muchos consideran que su elección fue un error evitable porque "esto se sabía", afirman fuentes internas.
El informe de 118 páginas pone en evidencia una gestión caótica y carente de transparencia durante la pandemia, cuando la exalcaldesa tomó decisiones presupuestarias que ahora se revelan injustificadas. A pesar de las advertencias de algunos medios, la situación fue ignorada y no se tomaron medidas en su momento.
Mientras tanto, la oposición permaneció en silencio y no tomó acciones contundentes. Aunque hubo protestas aisladas, estas no se tradujeron en una verdadera fiscalización de la gestión municipal.
La auditoría destaca que la presentación de la Cuenta General de 2020 se realizó con retraso y de forma incompleta, omitiendo información clave sobre convenios y fiscalizaciones. Además, el informe de control interno llegó con diez meses de tardanza y sin detalles esenciales.
El descontrol también queda patente en la gestión de la Gerencia de Urbanismo, del Patronato de Cultura, aunque menos y de Consorcio Deportivo Noroeste, dependiente del Ayuntamiento pero excluido de la Cuenta General, así como en la falta de sistemas contables que permitan rastrear adecuadamente el destino de los fondos públicos.
El presupuesto de 2020 es otro foco de controversia. Se realizaron modificaciones de crédito que incrementaron el presupuesto en un 76%, pero solo se ejecutó un 61,77%, revelando una falta de planificación y un uso ineficaz de los recursos. Se recurrió a créditos irregulares con remanentes de 2019, y en operaciones de capital se duplicó el presupuesto inicial para finalmente ejecutar solo un 38,86%.
La liquidación y tesorería muestran también serias deficiencias. La liquidación se aprobó fuera de plazo y reflejó un déficit real de 15,98 millones de euros, que fue maquillado con remanentes de tesorería hasta presentar un supuesto superávit de 23,92 millones. Los ajustes financieros de 36,03 millones carecen de respaldo y parecen simples maniobras contables.
El gasto en personal es otro punto crítico. El responsable de recursos humanos desconocía la aprobación de la Relación de Puestos de Trabajo (RPT) y sus modificaciones, mientras que las diferencias en la plantilla no se justificaban y la documentación exigida por la Cámara de Cuentas nunca fue entregada.
En conclusión, el informe pone en evidencia un Ayuntamiento sumido en la opacidad, la mala gestión y la falta de control financiero. En lugar de asumir responsabilidades, el PP de Madrid optó por mantener en posiciones clave a los implicados, una decisión que cuestiona la rendición de cuentas y la regeneración política en el municipio. Ante esta situación, y el silencio del PP de Ayuso algunos ciudadanos se plantean mandar el informe de la Cámara de Cuentas a todos los vecinos para que sepan como gestiona el PP en su municipio y tomar medidas contra Susana Pérez Quislant y Eduardo Oria de Rueda como responsables por esta negligencia que sigue afectando a la administración local y a los ciudadanos de Pozuelo de Alarcón.