El Ayuntamiento de Tres Cantos da una ayuda "ridícula" a Cruz Roja para el acompañamiento de mayores
El Ayuntamiento de Tres Cantos ha aprobado una subvención de apenas 15.000 euros para financiar el programa de acompañamiento y apoyo a personas mayores promovido por Cruz Roja en el municipio. Una cifra que, dada la magnitud del reto que supone combatir la soledad no deseada en la población mayor, resulta a todas luces escasa y difícilmente justificable.
La ayuda, aprobada en la Junta de Gobierno Local el pasado mes de octubre, se canaliza a través de un convenio específico con Cruz Roja para llevar a cabo acciones de atención y acompañamiento a personas en situación de aislamiento, vulnerabilidad o soledad. El proyecto incluye desde acompañamientos personales hasta la movilización de recursos materiales y humanos, como técnicos especializados y un equipo de más de 60 voluntarios.
Sin embargo, el importe asignado pone en entredicho el compromiso real de las autoridades locales con uno de los colectivos más frágiles de la ciudad. 15.000 euros al año para atender a una población creciente de mayores supone, en la práctica, un presupuesto ridículo si se considera la importancia de este tipo de programas para garantizar su bienestar emocional, su autonomía y su calidad de vida.
Una inversión simbólica para una necesidad urgente
La propia documentación del Ayuntamiento reconoce que el proyecto es "idóneo" para afrontar el problema de la soledad en mayores, una de las principales preocupaciones de las políticas sociales a nivel nacional y europeo. Y sin embargo, el respaldo económico a esta iniciativa no solo es insuficiente, sino que revela una falta de ambición y una minimización de la gravedad del problema.
Resulta difícil de entender que en un municipio con un elevado nivel de renta y recursos como Tres Cantos, se destine una cantidad tan modesta a un servicio esencial. Si se compara con el coste real de desplegar profesionales, infraestructura y atención continuada durante un año completo, la subvención queda claramente muy por debajo de lo que sería necesario para dar una respuesta eficaz.
Un parche que no resuelve la raíz del problema
Apostar por acompañar y apoyar a las personas mayores no debería ser una cuestión secundaria, sino una prioridad de primer orden. No basta con iniciativas simbólicas ni con cantidades que apenas cubren los costes mínimos de un proyecto tan sensible.
El riesgo de que la soledad derive en problemas graves de salud mental y física entre la población mayor es real y está bien documentado. Invertir seriamente en evitar el aislamiento social de nuestros mayores es, además de un deber moral, una medida de prevención que ahorra costes a medio y largo plazo en servicios de salud y dependencia.
En lugar de afrontar esta cuestión con la seriedad que merece, Tres Cantos opta por destinar fondos mínimos y trasladar gran parte del peso del acompañamiento social a organizaciones como Cruz Roja, cuyo esfuerzo y profesionalidad, aunque encomiables, no deberían ser excusa para la inacción institucional.
La realidad exige mucho más
La ayuda de 15.000 euros para todo un año apenas da para cubrir parcialmente los costes de personal, formación, logística y gestión que implica atender a las decenas, si no cientos, de mayores que podrían necesitar estos servicios en Tres Cantos.
Ante una sociedad que envejece rápidamente, donde cada vez más personas viven solas, las políticas públicas deben evolucionar y situar la lucha contra la soledad en el centro de su estrategia social. De lo contrario, iniciativas como esta terminarán siendo poco más que gestos vacíos, incapaces de ofrecer el acompañamiento humano y el apoyo constante que nuestros mayores merecen.