COMUNIDAD DE MADRID

Ayuso da 100.000 euros de ayuda para paliar el cambio climático que niega

Carreras y Ayuso

En un giro de guion que ni los más guionistas de Netflix hubieran imaginado, la Comunidad de Madrid —bajo la presidencia de Isabel Díaz Ayuso— ha convocado ayudas públicas para “paliar las consecuencias del cambio climático”. Sí, han leído bien. Esa misma administración que ha cuestionado repetidamente la narrativa dominante sobre el calentamiento global y que ha llegado a negar la “emergencia climática”, ahora concede subvenciones para hacerle frente. Pura ironía climática. "Ayuda a inversiones no productivas vinculadas a la mitigación y adaptación al cambio climático", se llama la subvención de 100.000 euros de la Comunidad de Madrid.

La orden, publicada con toda su seriedad burocrática, lleva por título: Orden 2867/2025, de 17 de julio, de la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, por la que se aprueba la convocatoria para el año 2025 de ayudas para actuaciones relacionadas con la prevención y corrección de los daños provocados por fenómenos climáticos extremos en el ámbito del medio natural. Traducido del funcionarial: dinerito público para arreglar el estropicio climático.

Es decir, el Gobierno regional reconoce oficialmente que el clima está haciendo estragos: incendios forestales, sequías, tormentas, heladas tardías… y que esto no solo sucede, sino que es necesario financiar su mitigación. Las entidades beneficiarias podrán ser ayuntamientos, entidades sin ánimo de lucro y, en algunos casos, particulares que actúen en el ámbito rural y natural.

El presupuesto tampoco es anecdótico. La cuantía máxima subvencionable podrá alcanzar el 100 % del coste de las actuaciones, siempre dentro de los límites establecidos en el marco de las ayudas de mínimis. Aunque no se trata de miles de millones, la señal es clara: el cambio climático ya no es solo cosa de “agenda 2030” o de “hippies con Greta Thunberg en la carpeta”. Ahora también está en el BOLETÍN OFICIAL DE LA COMUNIDAD DE MADRID.

Y aquí es donde la paradoja se hace visible como una nube de CO₂ en un cielo de julio: ¿cómo puede una administración que ridiculiza a diario políticas climáticas “progres” subvencionar precisamente lo que niega?

No se trata de negar que el medio natural madrileño necesita protección —eso es incuestionable—, sino de la incoherencia entre el discurso y la acción. Porque es difícil tomarse en serio una estrategia climática cuando sus impulsores niegan que haya un problema.

En resumen: la Comunidad de Madrid lanza una orden de subvenciones verdes, aunque el discurso oficial siga en gris. Y mientras tanto, el contribuyente madrileño subvenciona la paradoja… y planta cara al calentamiento con sello azul PP.