El "buen rollo" de Shaila Dúrcal con los ayuntamientos del PP en Madrid: contratos de casi 20.000 euros públicos en Las Rozas y Boadilla
La cantante Shaila Dúrcal, hija de la inolvidable Rocío Dúrcal, no solo mantiene vivo el legado musical de su familia, sino que parece haber encontrado una excelente sintonía con varios ayuntamientos gobernados por el Partido Popular en Madrid. En apenas unos meses, ha sido contratada por Las Rozas y Boadilla del Monte para actuar en sus fiestas patronales, y en ambos casos por la misma cantidad exacta: 17.500 euros (sin IVA).
Dos contratos idénticos, una misma artista
El primer contrato salió a la luz recientemente: el Ayuntamiento de Las Rozas adjudicó el concierto de Shaila Dúrcal por 17.500 euros, que ascienden a 21.175 euros con impuestos incluidos, de cara a las fiestas de San José 2025. Ahora, se ha sabido que el Ayuntamiento de Boadilla del Monte, también en manos del PP, ha firmado una contratación idéntica para su programa festivo, con la misma cifra y el mismo procedimiento: negociado sin publicidad.
Esta fórmula, legal pero cuestionada por su opacidad, se ampara en la "exclusividad artística", al considerar que la artista está representada directamente por la empresa adjudicataria, LATRAMA PLANNERS, S.L., sin intermediarios alternativos. Esto impide que otras promotoras compitan o propongan mejores condiciones.
¿Favoritismo o casualidad?
La coincidencia en el importe exacto, la misma empresa gestora y la elección del mismo procedimiento cerrado, han despertado suspicacias. ¿Es simplemente una estrategia compartida entre dos consistorios del mismo partido, o refleja una relación privilegiada de la artista con ciertos despachos municipales?
La contratación sin publicidad, aunque habitual en el mundo de los espectáculos, genera incomodidad entre vecinos y oposiciones políticas, que reclaman más transparencia en el uso del dinero público.
Shaila Dúrcal: nostalgia, solvencia y plaza llena
Lo cierto es que Shaila Dúrcal no es una artista menor. Con una carrera consolidada en España y América Latina, combina géneros como el pop melódico y la ranchera, y cuenta con un apellido que resuena con fuerza entre varias generaciones. Según fuentes del sector, su caché habitual ronda los 30.000 euros, por lo que los 17.500 euros públicos podrían considerarse incluso una “ganga negociada”.
Sin embargo, más allá del precio, lo que molesta no es la artista… sino el cómo se ha gestionado su contratación.
¿Transparencia o discreción política?
Ambos ayuntamientos han defendido su elección basándose en la exclusividad y en la calidad artística del espectáculo. Pero la acumulación de adjudicaciones directas sin publicidad por parte de administraciones afines levanta dudas sobre los criterios que se están aplicando.
En tiempos en los que se exige cada vez más claridad y competencia en la gestión de fondos públicos, este tipo de coincidencias empiezan a verse con lupa.