Críticas al chapucero "gurú" de comunicación de Feijoo, Luis de la Matta, por no levantar al PP tras la crisis del PSOE: "Esto no es La Voz de Galicia"
En Génova se respira sorpresa. Voces internas del Partido Popular, que prefieren hablar tras las bambalinas, describen el actual enfoque mediático —liderado por Luis de la Matta— como un misterio inexplicable: "Le ha venido Dios a ver", dicen, tras la crisis que sacudió al PSOE con el caso Santos Cerdán. Y pese a ello, aseguran, el PP no ha logrado despegar en las encuestas.
El estilo Rajoy llega a Madrid, con demasiada prudencia
De la Matta, ex responsable de comunicación en Galicia, llegó a la “séptima planta” con un claro objetivo: adoptar el estilo de Mariano Rajoy, conservador y cauteloso. Internamente se le ha bautizado como el nuevo “María Pelayo del PP”. Pero ese enfoque tan moderado, apuntan desde dentro, ha sido llevado al extremo.
El detonante fue su llamado a guardar silencio tras el tropiezo del mensaje sobre las plurinacionalidades. “De la Matta lo llevó a rajatabla”, comentan desvinculados de la oficina. Desde entonces se impone la “doctrina del silencio”, evitar cualquier despliegue mediático a menos que sea estrictamente necesario.
“Esto no es Galicia”: choca con Madrid y los grandes medios
El auge del socialista Santos Cerdán parecía una ocasión ideal para posicionar al PP. Pero, según diputados consultados, la estrategia mantenida por Feijóo y su equipo —comida interna, reuniones herméticas, cero intervenciones públicas— no ha dado resultado. Les falta “calle mediática” frente a unas encuestas que apenas registran variación.
“Le cuesta relacionarse con los medios”, admiten desde Génova. “Madrid no es Galicia y los periódicos españoles no son La Voz de Galicia”. La frase se repite como un reproche habitual cuando se evalúa la débil interacción de Feijóo con la prensa nacional.
¿Exceso de prudencia o miedo al protagonismo?
En el equipo se respira incomodidad. “El problema es que parece que el primer varapalo público ha dejado resentida la valentía popular”, comentan fuentes internas. Aun cuando Feijóo confesó públicamente su preocupación por una “profunda crisis económica”, apenas se vendió en los medios. “Lo que sí recuerda la gente es la metedura de pata de las plurinacionalidades”, lamentan.
El resultado: un partido que, según críticos internos, no ha sabido capitalizar el desgaste del PSOE, a pesar de la coyuntura propicia, y que en cambio ha dejado que el tiempo mediático pase de largo sin provocar impacto.
De la luz a la penumbra: ¿el estilo conservador les está costando votos?
El contraste con etapas anteriores es evidente. Mientras Pablo Casado o Soraya Sáenz de Santamaría tenían perfiles mediáticos más expuestos, Feijóo ha optado por una discreción casi monacal. Una fuente lo resume así: “Se cree que gestionar la política nacional es algo así como tratar con La Voz de Galicia: silencio y expectativa. Pero este es un escenario diferente”.
Algunas voces en la casa azul consideran que esa falta de proactividad es una oportunidad perdida: el PSOE tropieza, Madrid vibra, y el PP permanece firma pero muda.
El reto: salir del cascarón antes del calendario electoral
Aunque el verano promete tranquilidad, asoma el otoño electoral. En Génova ya se habla de posibles ajustes, más voluntad de exposición pública y menos escondite. Una de las apuestas internas es abrir el círculo, reforzar la relación con periodistas nacionales y aprovechar cualquier altavoz —sin caídas, sin excesiva exposición— para proyectar un PP más vivo.
La pregunta sigue en el aire: ¿podrá Feijóo mover ficha antes de que la estrategia conservadora se convierta en una condena? Porque, a día de hoy, en virtud de las fuentes consultadas, el silencio sigue siendo su mejor aliado… o su peor enemigo.