Feijoo lanza un "dardo envenenado" a Ayuso y el PP de Madrid se revuelve: "La pregunta es si Feijoo llegará a 2027"
La relación entre el ayusismo y Alberto Núñez Feijóo vuelve a tensarse, esta vez a raíz de un desafío lanzado desde Génova que ha caído como una bomba en el entorno de la presidenta madrileña. Feijóo ha planteado que Ayuso debería superar en 2027 a Óscar López, el hipotético candidato socialista a la Comunidad de Madrid, con una diferencia de más de 22 puntos, al estilo de lo que logró Juan Vicente Herrera en Castilla y León en 2003, cuando alcanzó el 51,55 % de los votos frente al 29 % del PSOE. Una comparación que no solo se considera desmesurada, sino que ha generado suspicacias entre los cercanos a Ayuso sobre las intenciones reales del líder del PP.
Para el entorno de Ayuso, este reto no es inocente. En mayo de 2023, Ayuso logró un 47,32 % en las elecciones autonómicas, una cifra impresionante, especialmente si se compara con el 33 % que Feijóo obtuvo en las generales solo un mes después en la Comunidad de Madrid. Aunque Ayuso aventajó en más de 14 puntos al PSOE regional, dirigido por Juan Lobato, Feijóo solo logró un margen de dos puntos frente a Pedro Sánchez en el mismo territorio. Estos datos refuerzan el sentimiento de que Feijóo debería centrarse más en corregir sus propias debilidades antes de imponer exigencias a otros.
A esto se suma que Feijóo, con un 40,55 % en Madrid, quedó 7,5 puntos por debajo del resultado de Ayuso en las autonómicas. La presidenta madrileña no solo consolidó su liderazgo, sino que demostró una conexión con el electorado madrileño que Feijóo aún no ha sabido replicar. Este contraste refuerza la sensación de que el gallego está poniendo sobre Ayuso un listón imposible para justificar, quizá, su propia falta de impulso en el ámbito nacional.
Además, Feijóo parece dar por hecho que Ayuso será la candidata del PP a la Comunidad de Madrid en 2027, ignorando cualquier posible proceso de elección interna. Este gesto, que desde Génova intentan presentar como un respaldo incondicional, ha sido interpretado como un intento de neutralizar cualquier posibilidad de que Ayuso dispute el liderazgo nacional del partido. "Primero lanza el reto envenenado y luego intenta cerrarle la puerta a cualquier alternativa a su liderazgo. ¿Y el respeto a la democracia interna? Luego criticamos congresos a la búlgara del PSOE", critican desde las filas ayusistas.
La comparación resulta especialmente irónica, considerando que Feijóo ha atacado a Pedro Sánchez por designar candidatos a dedo, tanto en el PSOE de Madrid como en el Congreso de los Diputados. En este contexto, el supuesto respaldo a Ayuso parece más un movimiento táctico que un apoyo sincero.
El enfado se amplifica cuando se recuerda que Feijóo llegó al liderazgo del PP prometiendo dar un giro al partido tras el cisma provocado por la guerra interna entre Ayuso y Pablo Casado. Sin embargo, sus propios resultados en las generales han dejado mucho que desear: no solo no logró desbancar a Sánchez, sino que quedó 20 escaños por debajo de las expectativas, en gran parte debido a una campaña que se percibió como errática y provinciana. En su intento de justificar su relación con Marcial Dorado, Feijóo ofreció en la última semana de campaña explicaciones confusas y carentes de autocrítica, dañando aún más su imagen. Este historial alimenta la percepción de que el gallego no está en condiciones de lanzar retos ni de condicionar el futuro de otros líderes dentro del partido.
La paciencia del entorno de Ayuso parece agotarse, y algunos ya sugieren que Feijóo podría seguir los pasos de Casado si continúa desafiando a la presidenta madrileña. "Que no juegue con fuego. Ayuso sabe cuándo sacar su Mantis Religiosa y devorar políticamente a quien se interponga en su camino. Feijóo debería cuidarse de sus meteduras de pata, porque en cualquier momento podría quedarse sin lugar ni en Génova ni en Galicia", afirmó una dirigente cercana a la presidenta.
Mientras tanto, en las reuniones internas, las caras dicen más que las palabras. "La expresión de Gioconda en su rostro cuando escuchó esto lo decía todo", añade un testigo. Para los defensores de Ayuso, el movimiento de Feijóo no es un respaldo, sino una "gracieta gallega" que busca frenar el ascenso de la presidenta madrileña, quien sigue siendo una de las figuras más carismáticas del partido y hasta 2027 queda mucho trecho y son bastantes los que la prefieren como cabeza de cartel de los populares.
El choque entre ambos líderes, aunque soterrado, refleja un partido en el que las tensiones internas no están ni mucho menos resueltas. Feijóo, que llegó prometiendo unidad, parece estar jugando con fuego al imponer retos desmedidos a Ayuso, cuyo liderazgo se ha consolidado más allá de las fronteras madrileñas. La cuestión no es si Ayuso superará o no el reto de 2027, sino si Feijóo llegará a esa fecha todavía como líder del PP.