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Las encuestas internas revolucionan al PP con voces que reclaman que Feijóo se someta a los afiliados

Feijoo

La decisión de la dirección nacional del PP de someter a examen a sus propios candidatos en territorios donde no gobierna ha terminado abriendo un frente inesperado dentro del partido. Lo que pretendía ser una estrategia de fortalecimiento electoral empieza a percibirse como un movimiento que se vuelve contra su propio líder, Alberto Núñez Feijóo.

La ocurrencia de encargar encuestas para medir a los candidatos en la oposición ha desatado un efecto bumerán. En distintos sectores del partido ya se plantea una pregunta incómoda: si se evalúa a los demás, ¿por qué no hacer lo mismo con el propio Feijóo? La idea de someter también la candidatura a la Presidencia del Gobierno a primarias comienza a ganar espacio, abriendo incluso el debate sobre alternativas como Isabel Díaz Ayuso o Juanma Moreno, especialmente si este último consolida su mayoría en Andalucía.

El malestar interno apunta directamente a la cúpula de Génova. La maniobra atribuida al núcleo duro —los llamados “Tellados y Gamarra”— no ha gustado nada, ya que lanza dardos contra varios liderazgos territoriales mientras deja intacta la posición del propio líder nacional. La percepción de agravio comparativo se extiende entre dirigentes que ven cómo sus posiciones quedan en entredicho.

El plan consiste en encargar sondeos para evaluar la percepción de los candidatos en comunidades donde el PP no gobierna, con especial atención a Navarra, Asturias y Castilla-La Mancha, incluso en Valencia. El objetivo oficial es medir si los actuales líderes tienen opciones reales de ganar en 2027 o si conviene buscar relevos con tiempo suficiente para consolidarlos. Sin embargo, la iniciativa ha sido interpretada como una desconfianza hacia cuadros territoriales que, en muchos casos, mejoraron resultados en 2023.

En Asturias, el candidato popular rozó el gobierno; en Castilla-La Mancha, el crecimiento no fue suficiente para desbancar a los socialistas; y en Navarra, las limitaciones estructurales del territorio siguen marcando el techo electoral. Aun así, Génova quiere más y no descarta cambios.

El caso de la Comunidad Valenciana añade más tensión interna. La dirección nacional no termina de respaldar plenamente a Juanfran Pérez Llorca y sopesa otras opciones. Pero la contradicción más evidente llegó en el propio congreso del partido. Feijóo impulsó la fórmula de que el presidente del partido sea automáticamente el candidato a la presidencia del Gobierno, limitando de facto la posibilidad de que otros aspirantes compitan. Esta decisión choca con su propio planteamiento previo de dar un paso atrás si no lograba ganar, y cierra la puerta precisamente a figuras como Ayuso o Moreno Bonilla.

Es curioso, como dice un veterano del partido, “mientras Génova promueve examinar a todos, blinda a Feijóo hurtando la libre elección de los afiliados”. Y esa incoherencia es la que está alimentando el debate interno. Lo que empezó como una estrategia de sondeo electoral se ha convertido en una discusión sobre democracia interna y liderazgo.

En el Partido Popular, la encuesta que debía medir a otros puede terminar midiendo, indirectamente, a Feijóo. Y los resultados, por ahora, son inciertos.