MARIA JESUS MONTERO

De “no es una idea innovadora” a aplicarlo: María Jesús Montero vuelve a hacer el ridículo

María Jesús Montero

La hemeroteca vuelve a jugar una mala pasada a la política. Apenas diez días después de que la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ridiculizara la propuesta del Partido Popular de bajar impuestos ante el impacto de la guerra en Irán, el Gobierno ha terminado anunciando exactamente esa misma medida.

Una contradicción que ha desatado críticas y que vuelve a poner el foco en la coherencia del discurso político.


De la burla a la aplicación en tiempo récord

Hace apenas unos días, Montero descartaba la idea de rebajar impuestos asegurando que la oposición “no tenía ninguna idea innovadora”. La propuesta del PP se centraba precisamente en aliviar la presión fiscal sobre energía y carburantes.

Hoy, el Ejecutivo ha aprobado:

  • Bajada del IVA de los carburantes del 21% al 10%

  • Reducción del impuesto sobre hidrocarburos

  • Rebaja del IVA de la luz y el gas al 10%

  • Suspensión del impuesto a la producción eléctrica

Es decir, una batería de medidas fiscales prácticamente calcada en su objetivo: abaratar la energía vía impuestos.


Un giro obligado por la realidad

El contexto ha cambiado rápidamente. La escalada del conflicto en Oriente Próximo ha tensionado los mercados energéticos y ha disparado el temor a una nueva subida de precios.

Ante este escenario, el Gobierno ha optado por intervenir:

  • Para contener la inflación

  • Para aliviar el gasto de familias y empresas

  • Para evitar un impacto económico mayor

Pero la pregunta que muchos se hacen es inevitable:
¿era una mala idea hace diez días y ahora es necesaria?


La incoherencia que alimenta la crítica

El problema no es tanto la medida —que puede ser defendible en un contexto de crisis— sino el contraste con el discurso previo.

Porque el mensaje que se traslada es claro:

  • Primero se desacredita la propuesta

  • Después se aplica prácticamente la misma solución

Esto abre un debate incómodo sobre si las decisiones económicas responden a criterios técnicos… o a la necesidad de marcar distancia política en cada momento.


Cuando la política llega tarde

Otro punto de crítica es el timing. Si la situación energética ya era delicada, algunos analistas consideran que:

  • Las medidas podrían haberse adelantado

  • Se ha reaccionado más que anticipado

Y en economía, llegar tarde puede tener consecuencias directas en el bolsillo de los ciudadanos.


Un alivio real… con dudas de fondo

Más allá de la polémica, lo cierto es que las medidas tendrán un impacto directo:

  • Combustible más barato

  • Facturas energéticas más bajas

  • Menor presión para empresas

Sin embargo, quedan incógnitas importantes:

  • ¿Cuánto durarán estas rebajas?

  • ¿Serán suficientes si el conflicto se prolonga?

  • ¿Habrá nuevas medidas si los precios siguen subiendo?


Una hemeroteca que no perdona

La política tiene memoria corta, pero la hemeroteca no. Y en este caso, la contradicción es evidente.

El Gobierno ha optado por actuar, pero lo ha hecho después de haber descalificado públicamente la misma idea. Un movimiento que, más allá de sus efectos económicos, deja una sensación difícil de ignorar:

que en política, a veces, se critica primero lo que se termina aplicando después.