La fábrica de chips abandonada de Tres Cantos que querrían convertir en un hospital
Lo que fue en su día un símbolo de modernidad tecnológica hoy permanece cerrado y en desuso. La antigua fábrica de microchips de Tres Cantos, inaugurada en 1987 como una de las más avanzadas de Europa, ha salido al mercado por un precio de 300 millones de euros, y el debate no ha tardado en reactivarse: ¿debería el espacio convertirse en un hospital público que dé servicio a toda la zona norte de Madrid?
La historia de esta planta es la historia de una gran promesa tecnológica que nunca llegó a consolidarse. Fue inaugurada gracias a un acuerdo entre la estadounidense AT&T y Telefónica, con el objetivo de convertir a España en una potencia en la industria de los semiconductores. Sin embargo, tras sucesivos cambios de propiedad —Lucent Technologies, Agere Systems y finalmente BP— el edificio acabó transformado en una fábrica de paneles solares y, más tarde, cerrado por completo.
Un espacio con potencial… y sin uso
Situada en una de las zonas más estratégicas del municipio, la antigua planta representa un enclave privilegiado de más de 20.000 metros cuadrados de superficie. Su ubicación, muy próxima a Madrid y bien conectada por carretera y tren, la convierte en un activo inmobiliario de gran valor.
Precisamente por eso, ya se han alzado voces en el municipio y en la comarca del norte de Madrid reclamando que ese espacio no se convierta en otro proyecto especulativo más, sino que se destine a una infraestructura sanitaria que dé respuesta a una necesidad real: la falta de un gran hospital público en esta parte de la comunidad.
Tres Cantos y alrededores, con servicios sanitarios saturados
Actualmente, los vecinos de Tres Cantos, Colmenar Viejo, Alcobendas, San Sebastián de los Reyes y otros municipios cercanos deben desplazarse hasta el Hospital La Paz o el Hospital Infanta Sofía, ambos ya con altos niveles de ocupación, para recibir atención hospitalaria especializada. La creación de un hospital de referencia en el norte lleva años sobre la mesa, pero nunca ha terminado de concretarse.
Ahora, la oportunidad parece evidente. La venta del edificio industrial podría abrir la puerta a una reconversión pública si hay voluntad política y apoyo económico, bien a través de la Comunidad de Madrid o de una colaboración público-privada.
De símbolo tecnológico a oportunidad social
La antigua planta de microchips representa también una lección de historia económica reciente. En los años 80, fue inaugurada con orgullo como uno de los proyectos más punteros en fabricación de circuitos integrados. Pero la deslocalización progresiva de la industria y la presión del mercado acabaron desplazando este tipo de instalaciones a Asia y otros países con menores costes.
Hoy, mientras España intenta reconstruir un ecosistema de semiconductores basado en startups y diseño de chips, el edificio de Tres Cantos permanece como un testigo silencioso de lo que pudo haber sido.
¿Hospital o nuevo proyecto privado?
El futuro de esta parcela dependerá en gran medida del comprador que finalmente cierre la operación. A día de hoy, no se ha hecho público el nombre de ningún interesado concreto, aunque fuentes del sector inmobiliario apuntan a que ya hay inversores internacionales evaluando el activo.
Mientras tanto, en Tres Cantos y otros municipios colindantes, la presión ciudadana crece para que el espacio no acabe convertido en oficinas, viviendas o un centro logístico, sino en una instalación sanitaria moderna y necesaria.
Una fábrica abandonada, 300 millones en juego y una necesidad sanitaria urgente. La pregunta está sobre la mesa: ¿aprovechará Madrid esta oportunidad única para reforzar la atención médica en el norte o se perderá, una vez más, en manos del mercado?