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Feijoo consolida el "chovinismo gallego" en el PP con Tellado y desata nuevas críticas internas

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Alberto Núñez Feijóo ha movido ficha. Y lo ha hecho colocando a uno de sus hombres más leales en la segunda silla más importante del Partido Popular: Miguel Tellado, hasta ahora portavoz en el Congreso, será proclamado nuevo secretario general del PP en el congreso nacional que se celebra este fin de semana en Madrid. El relevo no viene solo: Ester Muñoz, diputada por León y actual vicesecretaria de Sanidad y Educación, pasará a ocupar la portavocía del Grupo Parlamentario Popular.

Los cambios han sido presentados como una actualización necesaria para hacer frente a los desafíos inmediatos, pero en el fondo se perciben como algo más: la consolidación de un núcleo gallego de poder que despierta incomodidad en amplios sectores del partido.

Tellado, la sombra inseparable de Feijóo

El ascenso de Miguel Tellado no sorprende. Fue su secretario general en el PP de Galicia durante seis años, su escudero más próximo en la Xunta y el encargado de ordenar el partido durante la etapa de Feijóo como presidente gallego. Ya en 2022, Feijóo lo había traído a Madrid como vicesecretario de Organización, y más tarde, en noviembre de 2023, lo convirtió en portavoz en el Congreso. Su nombramiento como secretario general ahora responde a una lógica de confianza ciega, lealtad mutua y, sobre todo, origen compartido.

Con esta decisión, el líder popular reconfigura la cúpula del partido a su imagen y semejanza. Pero el gesto no ha sido bien recibido por todos.

Críticas internas: un partido cada vez más gallego

Las reacciones dentro del PP no se han hecho esperar. Desde distintas federaciones territoriales se ha criticado que el nuevo equipo dirigente parezca salido casi exclusivamente del entorno personal de Feijóo en Galicia. “Si no eres gallego, no creces en este partido”, comentan con ironía algunos cargos del PP andaluz y madrileño, donde crece la inquietud por lo que consideran un desequilibrio territorial cada vez más evidente.

El malestar no se debe únicamente al origen de los elegidos, sino a la sensación de que el PP se está cerrando sobre sí mismo. Tellado, con fama de “duro” y fiel ejecutor, representa una estrategia verticalista que ha sido eficaz en Galicia, pero que podría tener dificultades para conectar con territorios más diversos y pluralistas, especialmente en comunidades clave como la Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha o Madrid.

¿El PP de todos o el PP de unos pocos?

El nombramiento de Tellado refuerza la estrategia de Feijóo de rodearse de un equipo de máxima confianza en un momento clave: la sombra de la corrupción planea sobre el PSOE y las elecciones autonómicas de 2026 ya se vislumbran en el horizonte. Pero, en paralelo, se abre una fractura interna soterrada, que pone sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿Está Feijóo construyendo un partido fuerte o simplemente uno a su medida?

Las voces más críticas no cuestionan la capacidad de Tellado, pero sí el cierre de filas que impide el ascenso de líderes regionales con peso electoral y recorrido político. Y es que, mientras en otras etapas del partido los liderazgos se tejían desde distintas realidades autonómicas, hoy la cúpula popular parece tener un solo acento.

Un nuevo ciclo con riesgos conocidos

El liderazgo de Feijóo sigue siendo sólido, pero empieza a mostrar costuras. Con Tellado como número dos, el mensaje es claro: disciplina, orden y galleguismo político. Sin embargo, en un momento en el que el PP necesita ampliar su base, seducir al electorado moderado y evitar fugas hacia Vox, algunos temen que este chovinismo interno termine siendo una debilidad más que una fortaleza.

La estrategia está definida. Ahora queda por ver si el resto del partido la comparte… o solo la acata.