PSOE

Inma Carretero, redactora jefa de nacional de El País, la lía leyendo los Whatsapp que se cruza con el Gobierno en pleno directo de la SER

Inma Carretero

Un momento de confusión en la radio ha encendido una nueva polémica sobre la supuesta connivencia entre medios y Gobierno. La corresponsal política de la Cadena SER, Inma Carretero, vivió este miércoles un despiste en pleno directo durante el programa Hora 25, que dirige Aimar Bretos. Lo que parecía ser una conexión rutinaria para informar sobre el estado de ánimo en el PSOE, se convirtió en una revelación incómoda sobre la relación directa de la periodista con miembros del Ejecutivo.

Mientras respondía a la pregunta de Bretos sobre qué se comentaba dentro del Partido Socialista, Carretero —pensando que aún no estaban en antena— soltó:

“Estoy justo con María Jesús Montero hablando y me dice: ¿pero alguien tiene el informe? Es que están perdidísimos”.

La referencia era directa a la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y al informe que afecta a Santos Cerdán, secretario de organización del PSOE, que está siendo investigado por la UCO por presuntas irregularidades relacionadas con adjudicaciones de obra pública en Navarra.

Cuando Bretos la interrumpe para avisarle de que están en directo, Carretero, visiblemente sorprendida, responde con un nervioso “¿Perdón?” seguido de un silencio. Luego, entre risas, intenta justificar lo ocurrido. Pero el momento ya había quedado registrado en directo y viralizado en redes sociales.


Un error que deja al descubierto los nervios y las conexiones

Más allá del lapsus, el incidente ha dejado varias lecturas sobre la forma en que ciertos periodistas acceden a la información de fuentes gubernamentales. Lo que para algunos puede interpretarse como una relación habitual con contactos políticos, para otros pone en cuestión la imparcialidad periodística y el papel de ciertos medios en la cobertura de temas sensibles.

En este contexto, el analista y divulgador Jano García ha lanzado una reflexión contundente en redes sociales:

“Esto es brutal.
Inma Carretero –redactora jefe nacional de El País– no sabe que están en directo y dice que está hablando con María Jesús Montero para ver si le puede ayudar. Cuando se da cuenta hace como que le falla la conexión.
Tenemos la mafia política y la mafia mediática.”

Para Jano, este episodio no es un simple error técnico, sino una muestra más de una red de intereses cruzados entre el poder político y algunos medios de comunicación.


El caso Cerdán: el contexto de la tensión

La situación de nerviosismo en el seno del PSOE no es casual. El partido está en el foco mediático y judicial por la investigación sobre Santos Cerdán, en la que la UCO ha puesto la lupa sobre contratos públicos adjudicados en Navarra que podrían estar vinculados a prácticas irregulares.

Este nuevo capítulo se suma a otros escándalos que han erosionado la imagen del Gobierno y generado una creciente tensión interna. Según lo que dejó escapar la periodista, ni siquiera dentro del Ejecutivo hay claridad sobre el contenido del informe, lo que refleja un desconcierto generalizado en el partido.


¿Una anécdota o un síntoma?

El incidente con Inma Carretero ha sido interpretado por muchos como un desliz revelador. No solo por lo que se dijo, sino por cómo se dijo: con confianza, con acceso directo a una ministra, y con una aparente naturalidad en compartir esa información sin filtro.

La pregunta que muchos se hacen ahora es:
¿Cuánta independencia pueden mantener los medios cuando sus redactores jefes mantienen línea directa con los protagonistas de la información?


Este episodio, más allá del morbo del directo, abre un debate incómodo sobre la transparencia informativa, la objetividad y la credibilidad de ciertos medios en España, en un momento especialmente delicado para el Gobierno de Pedro Sánchez.