LAS ROZAS

José de la Uz trae a Las Rozas a Ana Guerra por el precio de un par de Dacia Sandero

Ana Guerra

El Ayuntamiento de Las Rozas, bajo la dirección del actual alcalde, ha aprobado un gasto de 19.500 euros (sin impuestos) para contratar un concierto de Ana Guerra como parte del cartel de las fiestas de San José 2025. La actuación, que se financiará íntegramente con fondos municipales, no contará con ningún tipo de ayuda europea ni cofinanciación externa, según figura en el expediente oficial.

¿Un gasto cultural… o un lujo en tiempos de ajuste?

Ana Guerra, exconcursante de "Operación Triunfo" y figura conocida en el panorama pop español, será una de las principales atracciones musicales del programa festivo. Pero el presupuesto destinado a su actuación —casi 20.000 euros públicos, sin contar el IVA— ha comenzado a generar controversia entre algunos vecinos que se preguntan si este tipo de gastos son prioritarios en un contexto de incertidumbre económica y necesidades sociales no cubiertas.

El precio final del contrato, una vez aplicado el IVA, superará los 23.000 euros, una cifra que no incluye producción técnica, seguridad ni otros costes asociados al evento.

Sin fondos europeos ni financiación externa

Uno de los aspectos más llamativos del expediente es que no hay financiación proveniente de la Unión Europea, ni se ha buscado respaldo a través de programas culturales regionales o estatales. Todo el coste correrá a cargo del Ayuntamiento de Las Rozas, lo que refuerza el debate sobre la gestión del dinero público en eventos festivos.

Una apuesta por la visibilidad… ¿a cualquier precio?

Desde el consistorio se ha defendido históricamente la inversión en cultura como parte de una estrategia para atraer visitantes y dinamizar la actividad local. Sin embargo, este tipo de contrataciones puntuales suelen generar polémica por su alto coste en relación al beneficio directo para la ciudadanía, especialmente si se perciben como decisiones más estéticas que estructurales.

El gasto en espectáculos es legítimo, pero cabe preguntarse si es proporcional o si responde a una estrategia de visibilidad política más que a una necesidad cultural real. La transparencia y el debate público sobre estas partidas deberían formar parte de cualquier política responsable.