ALCALÁ DE HENARES

Una maniobra de la madre de una concejala socialista de Alcalá deja mes y medio sin publicidad institucional a los medios locales

La concejala de Alcalá de Henares

Alcalá de Henares sufre las consecuencias de una insólita y, para muchos, irresponsable actuación por parte del entorno de la concejala socialista Blanca Ibarra. La actividad publicitaria institucional del Ayuntamiento se ha visto abruptamente interrumpida durante más de mes y medio como consecuencia directa de un recurso presentado por la madre de la edil socialista. Esta maniobra, aparentemente motivada por intereses personales y carentes de base jurídica sólida, ha provocado un grave perjuicio para los medios de comunicación locales, que han visto paralizada la asignación de campañas municipales de información pública.

El recurso, que ha bloqueado el procedimiento de adjudicación de publicidad institucional, fue presentado por la madre de Ibarra en calidad de propietaria del medio La Crónica del Henares, un periódico mensual que no cumple con los requisitos exigidos por el pliego municipal para acceder a dicha publicidad. Según las bases del concurso, sólo pueden optar medios con un enfoque 100% alcalaíno, requisito que no cumple este medio al cubrir noticias del conjunto del Corredor del Henares.

Lo que a todas luces parece un claro "ataque de celos mediático" se ha traducido en un perjuicio colectivo. Fuentes municipales apuntan que la acción de la madre de Ibarra habría sido provocada tras conocer que un nuevo periódico impulsado por el Grupo Prensa Ibérica sí cumplía con los requisitos y podía alzarse con la adjudicación. Ante la certeza de que su medio quedaba fuera del proceso, decidió recurrir todo el procedimiento en lo que muchos ya califican como una jugada "destructiva" cuyo único objetivo habría sido evitar que otros puedan obtener lo que ella no puede.

Ni a la madre de Ibarra ni a la propia concejala socialista pareció importarles el daño colateral de su recurso. Durante más de seis semanas, los medios de Alcalá —independientes, digitales, impresos, históricos y emergentes— han quedado en el limbo, privados de una fuente de financiación legítima y habitual como es la publicidad institucional. Todo por un berrinche personal. Todo por una pataleta política revestida de interés económico.

Pero el escándalo no acaba aquí. Mientras se pisotean los derechos del resto de medios, una comisión de investigación municipal trabaja en otro frente inquietante: la sospecha de adjudicaciones irregulares a empresas relacionadas con la madre de Blanca Ibarra y con la pareja de la exconcejala socialista Patricia Sánchez. En total, se investigan contratos por un valor cercano a los 40.000 euros adjudicados durante la etapa del anterior gobierno socialista. Las sospechas se centran en posibles conflictos de intereses y vulneración de la Ley de Contratos del Sector Público, dado el estrecho vínculo personal y político entre las adjudicatarias y las responsables municipales que firmaron dichas contrataciones.

El actual equipo de gobierno de Partido Popular y Vox ha constituido una comisión específica para llegar hasta el fondo del asunto y depurar responsabilidades. Se revisarán los expedientes, se estudiará la trazabilidad de las decisiones y se analizará si las concejalas implicadas, incluida Ibarra, influyeron directa o indirectamente en las adjudicaciones.

Lo que está en juego no es solo la transparencia de la administración, sino la dignidad de los medios de comunicación locales, utilizados por algunos como fichas de un tablero político para cobrarse venganzas personales. Alcalá de Henares merece algo mejor. Lo que no merece, en ningún caso, es que una concejala de la oposición venida a menos y su entorno familiar antepongan sus frustraciones empresariales al bien común de los medios de comunicación alcalainos.