Nadie entiende que Feijoo cambie la estructura del PP tras la dimisión de Noelia Núñez: "¿Necesitan una psiquiatra?"
El Partido Popular ha reaccionado con una reestructuración inesperada en su cúpula apenas unos días después de verse golpeado por la polémica dimisión de Noelia Núñez, envuelta en un escándalo por haber inflado su currículum. Lo que comenzó como una crisis de reputación en el entorno del partido ha desembocado en una transformación acelerada de su organigrama interno, que no ha dejado indiferente a nadie.
La dirección de Alberto Núñez Feijóo ha decidido crear de forma inminente una Secretaría de Salud Mental, junto a una jefatura de Interior y Emergencias, además de cuatro nuevas áreas de coordinación que se anunciarán oficialmente en el Comité Ejecutivo Nacional. El movimiento no solo busca mitigar el impacto reputacional de la marcha de Núñez, sino también proyectar una imagen renovada justo después de un congreso interno en el que, teóricamente, ya se había definido la hoja de ruta del partido.
El nuevo cargo de Salud Mental, que se suma a la actual vicesecretaría de Sanidad, estará liderado por la psiquiatra Mercedes Navío, conocida por su labor en la Comunidad de Madrid. Desde la dirección nacional se quiere presentar esta incorporación como una apuesta por políticas que, aseguran, han sido desatendidas por el Gobierno de Pedro Sánchez. Sin embargo, en el entorno interno del PP no han faltado voces que califican el momento y la rapidez de estos cambios como surrealistas.
A la estructura se incorpora también Antonio Sanz, actual consejero de Presidencia de la Junta de Andalucía, que asumirá la recién creada jefatura de Interior y Emergencias. Su llegada refuerza el peso del PP andaluz en la ejecutiva nacional y se interpreta como un nuevo gesto de Feijóo hacia Juanma Moreno Bonilla, tras haber incorporado previamente a Elías Bendodo y Juan Bravo.
Aunque desde Génova se intenta proyectar calma y control, la realidad es que el partido vuelve a mover piezas tras un congreso que se presentó como consolidación del liderazgo de Feijóo. Esta reordenación relámpago ha generado perplejidad incluso entre cargos intermedios, que no esperaban semejante rediseño tan poco tiempo después de la cumbre nacional. Algunos ya buscan explicaciones a lo que muchos consideran una “reestructuración improvisada”.
Con la legislatura estancada y el liderazgo de Feijóo aún sin traducirse en una alternativa sólida, el PP trata de cerrar filas mientras reconfigura su esquema interno. El problema es que los síntomas de desorientación política persisten, y los recientes cambios, lejos de transmitir estabilidad, han abierto nuevas preguntas sobre el rumbo real de la formación.