El PSOE se harta de David Lucas, uno de sus secretarios de Estado: "Ha alcanzado su máximo nivel de incompetencia"

David Lucas
En cuanto a materia de vivienda, está muy lejos de lo esperado y el PSOE le prepara como cabeza de turco

La emergencia habitacional en España tiene múltiples causas, pero un nombre de David Lucas resuena con fuerza en los círculos políticos y sectoriales como símbolo de la parálisis y la ineficacia. El actual Secretario de Estado de Vivienda y Agenda Urbana y presidente de SEPES (Entidad Pública Empresarial de Suelo), David Lucas, encarna, según fuentes críticas incluso dentro de su propio partido, la figura del gestor "nulo" cuya actuación está contribuyendo a hundir las expectativas de miles de ciudadanos y la propia capacidad del Estado para ofrecer soluciones.

La etiqueta de "nulo en su gestión" no es gratuita. Proviene, según fuentes socialistas madrileñas, de la constatación de una trayectoria marcada por la pasividad y la aparente autocomplacencia. Advierten que Lucas habría alcanzado "su máximo nivel de incompetencia", un diagnóstico demoledor para quien ostenta la máxima responsabilidad técnica en la política de vivienda del Gobierno y preside el organismo clave para la movilización de suelo público, SEPES. Su paso previo por Fomento, descrito como "sin pena ni gloria", parece ser el preludio de su actual desempeño.

Bajo su presidencia, SEPES se ha convertido en un cuello de botella crítico. La agilidad brilla por su ausencia. Proyectos estratégicos como la Operación Campamento en Madrid se eternizan, mientras los servicios técnicos de la entidad son calificados internamente como "lentos e ineficaces". Esta parálisis en la gestión del suelo, el recurso más escaso y caro, impide poner en el mercado parcelas asequibles, bloqueando de facto la construcción de vivienda pública y asequible a la escala que España necesita desesperadamente. El Ministerio, bajo su influencia directa como Secretario de Estado, actúa como una "tortuga lenta", ajeno a la urgencia social, con programas que no despegan y una sensación generalizada de que las necesidades reales de los españoles "les importan un pimiento".

Pero la crítica a Lucas va más allá de la simple ineficacia. Se le achaca una alarmante pasividad política. Mientras otros ministros como Óscar Puente alzan la voz y exigen transparencia a las CCAA que ocultan las subvenciones estatales (como en el caso del bono transporte en Madrid), el Ministerio de Vivienda bajo Lucas permite que las ayudas y aportaciones del Gobierno para promociones locales queden convenientemente diluidas o directamente ocultadas por gobiernos autonómicos, especialmente del PP. Una falta de defensa de los intereses y la visibilidad del Ejecutivo central que contrasta con la dureza exhibida en otras áreas y que deja en evidencia una preocupante falta de rentabilidad política de las inversiones estatales en vivienda.

Esta actitud alimenta las sospechas dentro de sus propias filas. "¿A qué juega David Lucas?", se preguntan fuentes socialistas, describiéndolo como un "político laso" que "solo sabe ocupar cargos sin saber gestionar ni defender al gobierno que le ha puesto". La sorpresa y el malestar crecen al observar, según estas fuentes, cómo "los propios del PP hablan bien de él" mientras atacan sin cuartel a sus jefes directos, Pedro Sánchez incluido, a quien Lucas jamás defiende públicamente. Una situación que genera preguntas incómodas sobre sus prioridades y lealtades.

Mientras David Lucas se perfila como la inevitable "cabeza de turco" de un fracaso anunciado, y aunque las CCAA del PP (salvo excepciones madrileñas como el Plan Vive o la EMVS) tampoco demuestran un compromiso arrollador con la vivienda pública, la responsabilidad de dinamizar la política estatal recae directamente sobre él. Su gestión, calificada de nula e incompetente, no solo no aporta soluciones, sino que activamente lastra y hunde las herramientas clave del Estado –el Ministerio y SEPES– en medio de la peor crisis de acceso a la vivienda en décadas. La pregunta ya no es si habrá cambios, sino cuánto daño más puede hacer su permanencia al frente de estas responsabilidades críticas.