El vídeo "pim pam toma lacasitos" de dirigentes del PP de Madrid para pedir asistencia a la manifestación en las casetas de Latina
No todos los días se tiene la oportunidad de presenciar una obra maestra del cringe político. Esta semana, varios concejales y altos cargos del Partido Popular de Madrid decidieron darlo todo —o al menos algo— en un vídeo grabado en plena verbena de Aluche. La idea era sencilla: dar “8 razones para ir a la manifestación del domingo 8 de junio en Plaza de España”. El resultado, sin embargo, ha sido una joya del esperpento audiovisual.
El elenco no tenía desperdicio: Sonia Cea Quintana (concejala de Deportes), José Antonio Sánchez (viceconsejero de Presidencia), Alberto González (concejal presidente del distrito de Latina), y un puñado de miembros más del PP madrileño. Todos perfectamente colocados delante de la caseta del partido, en una puesta en escena que nos hace replantearnos si el presupuesto en asesores de comunicación se ha ido entero en globos y banderines.
Uno a uno fueron apareciendo en pantalla, soltando su razón de manual con más entusiasmo que ritmo. Algunos lo intentaron. Otros simplemente estaban. El momento estelar llegó con Sonia Cea, cuya vocalización parecía haberse perdido entre la música de la verbena y los nervios del directo. A estas alturas, ya hay quien pide que este vídeo lo subtitule Netflix por el bien de la democracia.
El vídeo —que ya corre por WhatsApp más rápido que una paella gratis en las fiestas— ha sido comparado en redes con el mítico “Pim Pam Toma Lacasitos”, y no sin razón. La comparación es generosa: al menos el niño de los lacasitos tenía timing.
Lo que pretendía ser una herramienta de movilización ha terminado como uno de esos vídeos que tus amigos te mandan para reírte un rato. El mensaje político quedó sepultado bajo el peso del humor involuntario, la sobreactuación y la inexplicable decisión de no hacer al menos un ensayo.
En definitiva: ocho razones para ir a Plaza de España, y una razón universal para preguntarse si alguien en el PP revisa los vídeos antes de subirlos. Eso sí, el vídeo ha cumplido con creces una función: animar la fiesta. Aunque no la que ellos esperaban.