Voces de Génova culpan a Feijoo de ser "gafe" en la "semana horribilis" del PP: "Lo tenía a huevo"
El Partido Popular atraviesa una de sus semanas más turbulentas del año. La dimisión de Noelia Núñez, hasta ahora figura visible en el ámbito regional madrileño, ha sido solo la chispa que ha hecho estallar un fuego que ya ardía con intensidad dentro de Génova. Según fuentes del propio partido, no fue una decisión forzada desde la dirección nacional, sino una salida personal e inesperada, que ha dejado a la cúpula desconcertada y preocupada por el creciente desgaste interno.
Desde dentro se habla abiertamente de una “semana horribilis”. Y es que, según confiesan a puerta cerrada varios cargos del partido, Alberto Núñez Feijóo habría preferido que Núñez continuase, pero no logró convencerla. El episodio ha abierto una tormenta de reproches internos y una búsqueda de responsables que ha derivado incluso en bromas y acusaciones de superstición: en Génova ya se señala a un supuesto “gafe gallego” como culpable del cúmulo de desgracias encadenadas en los últimos días.
Las viejas glorias no funcionan: el efecto Nadal y los “jarrones chinos”
En el ojo del huracán también aparece otro nombre: Álvaro Nadal, el vicesecretario que podría tener las horas contadas dentro del organigrama popular. Su apuesta por rescatar a figuras del pasado vinculadas a Aznar y Rajoy, los llamados “jarrones chinos”, se ha traducido en un movimiento que, lejos de reforzar al partido, ha restado apoyos en varios frentes.
Lo que se pretendía como un gesto de fortaleza y autoridad moral frente a la corrupción, se ha transformado en un lastre que alimenta la desconfianza de las bases y genera una desconexión cada vez más evidente con los votantes más jóvenes.
Un congreso cuestionado y un liderazgo blindado
A todo ello se suma el eco de un congreso que muchos dentro del partido consideran ya un fracaso estratégico. No por su celebración en sí, sino por lo que se escondía entre líneas: garantizar a Feijóo como candidato a la presidencia del Gobierno sin someterlo a las bases.
Esa operación de blindaje ha dejado un regusto amargo. La sensación es que la dirección nacional del PP ha querido evitar el debate interno a toda costa, esquivando una votación abierta entre afiliados que podría haber expuesto las tensiones reales de liderazgo.
¿Quién da ejemplo ahora?
La paradoja se impone. Aquellos que llegaron con el discurso de la regeneración y la limpieza interna del partido, se ven ahora atrapados en sus propias maniobras. Desde dentro del PP hay quienes se preguntan en voz alta: “¿Quién da ejemplo ahora?”.
La dimisión de Noelia Núñez ha sido, según fuentes internas, solo la primera ficha en un efecto dominó que podría no haber hecho más que empezar. Génova busca frenar la sangría antes de que la desafección interna llegue al electorado. Pero, por ahora, la confianza está tocada, el liderazgo se tambalea y las viejas fórmulas parecen no dar resultados.