DESGUACE

Los dos "problemones" que tiene el Mazda CX-3: "No cabes"

El Mazda

A simple vista, el Mazda CX-3 de 2019 parece una de esas apuestas seguras del mercado: diseño atractivo, fiabilidad japonesa y un consumo ajustado gracias a su motor Skyactiv de 122 CV. Pero cuando uno se acerca con algo más de ojo crítico —y sobre todo con algo más de altura—, salen a relucir dos defectos que suelen pasar desapercibidos en las pruebas oficiales… pero que en el día a día pueden ser decisivos.

Y no, no hablamos de fallos mecánicos. Hablamos de problemas de diseño y habitabilidad que empiezan a ser comentados entre quienes conocen el coche desde dentro (literalmente).

1. Las plazas traseras son para japoneses… no para europeos

Uno de los puntos más polémicos del CX-3 es lo increíblemente reducido que resulta el espacio en las plazas traseras. Literalmente. El dueño de un desguace lo probó recientemente y no pudo ni entrar bien: las piernas chocan con el respaldo delantero y la cabeza queda a menos de un centímetro del techo.

Este SUV compacto parece haber sido pensado exclusivamente para un público de menor estatura. Así que si mides más de 1,80 m, prepárate para un viaje con las rodillas encajadas y la cabeza rozando el techo. Y ni hablar si llevas pasajeros adultos en un trayecto largo. ¿Viajar cómodamente? Imposible.

2. El maletero… ¿dónde está?

El segundo problema es el maletero, y no es exageración decir que es ridículamente pequeño. Para que te hagas una idea: un Fiat Panda, sí, ese utilitario urbano, tiene más maletero que el CX-3.

Con los asientos traseros en su posición, el espacio de carga es insuficiente incluso para una familia pequeña o alguien que viaja con equipaje frecuente. Un coche con estética SUV debería ofrecer más versatilidad, pero aquí Mazda ha priorizado el diseño sobre la funcionalidad, y se nota.

Conclusión: bonito por fuera, apretado por dentro

El Mazda CX-3 de 2019 puede funcionar bien en ciudad, como coche de uso diario y para trayectos cortos. Su motor responde de forma eficiente, el diseño exterior sigue siendo atractivo, y su fiabilidad mecánica no está en duda. Pero si lo que buscas es espacio interior, confort en las plazas traseras y un maletero decente, este modelo se queda muy por debajo de lo esperado.

Y lo más preocupante es que pocos lo mencionan, porque estos problemas no se ven en las fichas técnicas, pero se sufren en el día a día.


¿Pensando en comprarte un Mazda CX-3 de segunda mano? Revisa bien esos dos detalles antes de dar el paso. Porque, a veces, lo que nadie te cuenta, es justo lo que necesitas saber.