PEUGEOT

Si llamas a este abogado y tienes un Opel, un Peugeot o un Citröen, pueden devolverte el dinero

Citroen Puretech

La cifra de afectados por los motores defectuosos Puretech de Stellantis ha alcanzado ya a más de 6.000 personas, todas ellas coordinadas bajo la representación de un único abogado, Christian Díaz Delgado, quien lidera esta acción legal contra marcas como Peugeot, Citroën y Opel, pertenecientes al grupo Stellantis. La causa principal de la demanda es un defecto relacionado con la correa de distribución bañada en aceite, que se degrada prematuramente, afectando gravemente al motor y causando altos costos de reparación para los propietarios.

Los afectados, organizados en la asociación AFESTEL, han presentado demandas individuales, aunque todas bajo el mismo marco legal y con el mismo abogado, lo que ha permitido agilizar los procedimientos. El problema con estos motores es que, además de los elevados costos de reparación, muchos vehículos se han vuelto inseguros de manejar. El caso se agrava porque la respuesta de Stellantis ha sido insuficiente: tras una única reunión en septiembre, donde no se ofreció ninguna solución concreta, el fabricante únicamente propuso una garantía ampliada de 10 años, que muchos de los afectados consideran una "cortina de humo".

Esta garantía, aunque en teoría parece una solución, incluye numerosas condiciones, como la necesidad de que las revisiones se hayan realizado en talleres oficiales y el cambio obligatorio de las bujías en plazos muy estrictos. A pesar de que Stellantis reconoce que los motores tienen fallos inherentes, se excusan en la falta de cumplimiento de estas condiciones para evitar hacerse cargo de los costos de reparación.

La estrategia de Stellantis ha frustrado a los afectados, que ven cómo los concesionarios se aferran a cualquier mínimo incumplimiento en el mantenimiento del vehículo para no asumir las reparaciones. Ante la falta de respuesta, AFESTEL ha convocado varias manifestaciones en ciudades como Vigo, Barcelona, Sevilla y Madrid para exigir al fabricante que asuma su responsabilidad. Los afectados reclaman una compensación por las reparaciones, la devaluación de sus vehículos y el tiempo que los coches han estado inmovilizados.

El panorama no se limita solo a España. En otros países europeos, como Francia, también se están llevando a cabo acciones legales similares contra Stellantis, ya que el número de vehículos afectados es considerablemente elevado. Se estima que en toda Europa hay más de cuatro millones de vehículos equipados con este motor defectuoso, lo que convierte este caso en un problema a gran escala que Stellantis no puede seguir ignorando.

Christian Díaz Delgado ha insistido en que la única solución justa es la retirada de estos vehículos del mercado, junto con una compensación adecuada para los propietarios. Sin embargo, Stellantis sigue demorando las respuestas, lo que ha llevado a los afectados a optar por la vía judicial. La demanda colectiva busca, al menos, que los clientes reciban el valor correspondiente a sus coches, ya que muchos de ellos se han visto con vehículos que no solo son peligrosos, sino que tampoco pueden venderse debido a su devaluación.

Las próximas semanas serán decisivas, ya que se espera que se formalicen las demandas y comiencen los primeros juicios. Mientras tanto, los afectados siguen coordinando acciones y manteniendo su presión para que el Grupo Stellantis asuma su responsabilidad de una vez por todas.