Lleva su Ford a pasar la ITV y se entera de que su coche es un Mazda
Un vídeo grabado durante una inspección en una estación de ITV se ha hecho viral entre los amantes del motor por una afirmación tan sorprendente como desconocida para muchos: un técnico asegura que un Mazda es exactamente igual que un Ford, algo que dejó alucinados a los seguidores del canal… y también al propio dueño del vehículo. El coche en cuestión es un Mazda Serie B 2.5, aunque bien podría haberse matriculado como un Ford Ranger, y no habría ninguna diferencia real. Así lo explicó el operario, que no dudó en compartir sus conocimientos ante la cámara: “Es el mismo coche. Se fabricaban en la misma planta, con los mismos motores y misma estructura. Cambian las insignias y poco más”.
La historia detrás de esta coincidencia tiene sentido para quien conozca cómo funciona la industria del automóvil: Mazda y Ford mantuvieron una estrecha relación durante años, especialmente a principios de los 2000. Modelos como el Mazda Serie B y el Ford Ranger de primera generación europea eran gemelos industriales, desarrollados sobre la misma plataforma y con componentes compartidos, incluidos los motores. Y en este caso concreto, el corazón del vehículo es un diésel Mazda de 4 cilindros en línea 2.5 litros, una mecánica que se ha ganado fama por su robustez y durabilidad.
De hecho, lo más impresionante no era el dato técnico, sino el estado del vehículo. El propietario, con orgullo y cierta incredulidad, compartió que su Mazda ya tiene más de 500.000 kilómetros recorridos, y sin embargo, el coche sigue funcionando “como un reloj”. El técnico lo confirmó: “El motor suena redondo. Está protegido. Lleva un cubrecárter muy espeso, como los buenos motores de antes. Esto está hecho para durar”.
La reacción en redes no se ha hecho esperar. Muchos usuarios reconocieron no tener ni idea de que Ford y Mazda compartieran tanto en un mismo modelo. Otros aprovecharon para elogiar los motores japoneses de antes, aquellos que se diseñaban con prioridad en la fiabilidad y el aguante, muy lejos —según los comentarios— de algunos propulsores actuales repletos de electrónica y materiales más ligeros pero menos resistentes.
Más allá de la anécdota, este tipo de historias ayudan a revalorizar coches que, sin tener el glamour de los nuevos SUV, siguen prestando servicio después de medio millón de kilómetros sin pestañear. Y dejan claro que, a veces, detrás de un simple paso por la ITV, hay todo un relato de mecánica compartida, alianzas industriales y motores que parecen eternos.