STELLANTIS

Stellantis hará que el juicio sea "eterno" para minar la moral de los afectados y ganar en la negociación

Un Peugeot

La estrategia de Stellantis, fabricante de los más de 750.000 motores defectuosos, parece seguir un patrón claro: dilatar los procesos para que el tiempo corra a su favor y en contra de los afectados. Mientras miles de propietarios de vehículos con motores Puretech enfrentan averías costosas e irreparables, la compañía mantiene una postura de evasión y burocracia, dejando sin respuesta a quienes exigen soluciones.

Una plataforma informática inoperativa para frenar las reclamaciones

Uno de los primeros movimientos de Stellantis fue anunciar una plataforma informática destinada a recibir y gestionar los casos de los afectados. En teoría, esta herramienta debía servir para analizar cada reclamación y ofrecer una respuesta individualizada. Sin embargo, en la práctica, el sistema está prácticamente bloqueado: registrarse es un proceso inviable, la carga de expedientes resulta imposible y no hay respuestas ni seguimiento.

El resultado es evidente: los afectados pierden el tiempo en una plataforma ineficaz mientras la empresa gana margen de maniobra para sus equipos legales. Esta maniobra ha permitido que los primeros casos de motores defectuosos, que datan del 2014, prescriban sin posibilidad de reclamación.

Miles de coches fuera de compensación en 2025

El factor tiempo es el gran aliado de Stellantis en esta batalla. En 2025, se estima que 37.634 vehículos afectados quedarán fuera de cualquier compensación simplemente porque habrán superado el plazo de prescripción. Ante esta situación, el despacho de abogados AFESTEL está actuando con rapidez, presentando demandas de conciliación para evitar que más casos queden sin posibilidad de reclamación legal.

Sin embargo, la respuesta de Stellantis sigue siendo la incomparecencia. La compañía ha comunicado vía burofax que no asistirá a ninguna de las citaciones judiciales en los tribunales de Vigo, donde semanalmente se revisan las denuncias presentadas por AFESTEL. Esta actitud ha generado un doble perjuicio para los afectados:

  1. La avería mecánica, que les ha obligado a asumir reparaciones de miles de euros o a dar de baja sus coches.
  2. El desprecio de la compañía, que ignora sus quejas y se niega a dar la cara en los tribunales.

A pesar de la negativa de Stellantis a comparecer, los 7.600 afectados asociados a AFESTEL no se rinden. Este mes de febrero, los abogados de la organización han presentado 245 nuevas demandas, esperando que sean admitidas a trámite en los juzgados de Vigo, donde la empresa tiene su sede.

Una demanda colectiva a nivel europeo

El problema de los motores Puretech no solo afecta a España, sino que se ha convertido en un escándalo europeo con más de cuatro millones de vehículos afectados en todo el continente.

Conscientes de la magnitud del problema, el presidente de AFESTEL, Yerba Luca de Tena, y el vocal Manuel Cerezuela acudieron recientemente a un Salón del Automóvil en Bruselas, donde se reunieron con asociaciones de afectados en Bélgica y Francia.

Los afectados en Francia llevan meses organizando una demanda colectiva contra Stellantis, a la que podrían unirse víctimas de otros países, incluidos España y Bélgica. Este movimiento conjunto busca presionar a la compañía y llevar el caso ante las instituciones europeas, aumentando la visibilidad del problema y forzando una respuesta global.

Conclusión: una batalla que sigue abierta

El caso de los motores Puretech defectuosos se ha convertido en una auténtica lucha entre los consumidores y uno de los mayores fabricantes de automóviles del mundo. Mientras Stellantis gana tiempo con tácticas dilatorias, los afectados siguen organizándose para exigir justicia y recuperar el dinero que han perdido por un fallo de fabricación que nunca debieron sufrir.

El 2025 marcará un punto clave en este conflicto. Mientras miles de coches quedarán fuera de compensación, la demanda colectiva a nivel europeo podría convertirse en la gran herramienta para lograr que Stellantis asuma su responsabilidad. Hasta entonces, la lucha legal sigue en marcha, con miles de afectados decididos a no rendirse.