600 euros tirados y ni rastro del pedido: otra liada contra Leroy Merlin
Lo que empezó como una simple compra de lámparas de exterior terminó convirtiéndose en una experiencia frustrante y agotadora que roza lo surrealista. Un cliente de Leroy Merlin, indignado, ha compartido su testimonio tras intentar, sin éxito, recibir su pedido de 600 euros realizado a través de la tienda online. Ni las lámparas llegaron, ni el reembolso aparece, ni las promesas de devolución se cumplieron. La situación, según su relato, es un claro ejemplo de cómo una gran empresa puede desdibujarse en burocracia, desinformación y absoluta falta de atención al cliente.
“No llegan nunca a la tienda. Voy a recoger, no las tienen localizadas… quizás estén en el camión para descargar… te llamaremos”, cuenta. Pero la llamada nunca llegó. Y esa frase, repetida con variaciones, se convirtió en el mantra de una historia que avanza en bucle, como si el tiempo no pasara. Como si fuera el Día de la Marmota.
El cliente, tras varios intentos fallidos por conseguir respuestas, volvió a contactar con el servicio de atención. La respuesta fue igual de desconcertante: nadie sabía nada. Ni dónde estaban las lámparas, ni cuándo llegarían, ni si el pedido estaba siquiera en curso. Cada persona con la que hablaba parecía tener menos información que la anterior.
“De todos los que me atienden, a cuál peor formado y peor informado. No solucionan nada”, explica con resignación. En una nueva llamada, pidió una solución definitiva. Se le prometió una llamada antes de 24 horas. Pasaron tres días. Silencio.
Ya harto, solicitó la anulación del pedido y el reembolso del dinero. Una operadora le tranquilizó: “No se preocupe, ya he solicitado la devolución…”. Pero otra vez, nada. Ni el producto, ni el dinero, ni tan siquiera una confirmación. Solo más frases estándar. Más indiferencia.
La frustración llegó a tal punto que el cliente concluye con ironía y rabia: “MeVoyMerlin… cualquier experiencia de maltrato a un cliente fue mejor”. La queja, además de exponer un caso individual, lanza una crítica demoledora a la descoordinación entre tienda física, canal online y servicio postventa.
Una historia que debería servir como advertencia para futuros compradores: cuando haces un pedido en Leroy Merlin, puedes acabar con cero productos, cero respuestas y cero garantías. ¿Quién necesita luces si te pasas semanas alumbrándote con correos automáticos que no llevan a ninguna parte?