AXA: si no es granizo con agujeros, no hay cobertura
“Siempre que reclamas, la respuesta es la misma: esto no te lo cubre.” Así arranca una queja contundente de un asegurado de AXA, que se ha hecho viral en redes sociales y foros de consumidores tras verse envuelto en una negativa de cobertura por daños causados por viento y granizo. Según el afectado, su vivienda sufrió importantes desperfectos durante una tormenta con rachas de viento superiores a los 95 km/h, pero la aseguradora ha rechazado la indemnización aferrándose a tecnicismos que, para muchos, rozan la tomadura de pelo.
¿Granizo o viento? AXA elige el camino más cómodo
El relato del cliente pone en evidencia una estrategia recurrente que muchos usuarios achacan a determinadas aseguradoras: buscar la excusa más restrictiva para no pagar. En este caso, AXA habría argumentado que el daño no fue provocado por el granizo, al no haberse producido perforaciones visibles en los elementos afectados, como si “hiciera falta que el tejado pareciera un colador”.
El problema es que el verdadero causante de los daños fue el viento, que se llevó medio tejado y varias bajantes, como sí reconoció el seguro del edificio —diferente al seguro del piso individual del cliente—, que sí ha cubierto los desperfectos por rachas fuertes. Sin embargo, AXA, al parecer, se desentiende de la parte correspondiente al seguro privado del piso, dejando al asegurado indefenso y con una reparación pendiente.
“Si das partes, te suben la prima”: ¿chantaje encubierto?
El enfado no termina en la negativa de cobertura. El usuario también denuncia que los propios comerciales le han advertido de que si continúa dando partes al seguro, le subirán la prima del año siguiente. Una amenaza habitual en el sector, pero que no por ello deja de ser inaceptable: ¿para qué sirve entonces un seguro, si no se puede usar sin represalias económicas?
Esa mentalidad ha calado hondo entre los asegurados, muchos de los cuales pagan religiosamente sus pólizas durante años, y cuando realmente necesitan asistencia, se encuentran con excusas, exclusiones y amenazas indirectas.
AXA, en el punto de mira
La reputación de AXA se ve golpeada por testimonios como este, que se suman a un creciente número de quejas en Internet relacionadas con demoras en peritaciones, denegaciones sistemáticas de coberturas y falta de claridad en los contratos. En este caso, la queja apunta a una falta de criterio técnico objetivo, ya que otros seguros del mismo edificio sí han asumido los daños por viento, lo que deja a la aseguradora en una posición difícil de justificar.
El cliente, visiblemente indignado, resume su experiencia con una frase demoledora:
“Como para tener el seguro con estos, por llamarlos de alguna forma, señores”.
¿Y ahora qué?
Este tipo de situaciones pone de relieve la urgente necesidad de revisar el funcionamiento de las aseguradoras en España. Si los usuarios no encuentran respaldo cuando realmente lo necesitan, el concepto de “seguro” pierde toda legitimidad. Además, dejar al cliente con la sensación de que debe demostrar lo imposible para cobrar lo justo, sólo erosiona la confianza en un sector que ya arrastra una imagen de opacidad y desinterés.