CASER SEGUROS

Se le cae parte de la casa por la DANA en Valencia y Caser le dice que "los ladrillos se caen por el tiempo"

Caser Seguros

La confianza en una aseguradora debería basarse en la certeza de que, en los momentos más críticos, estará para proteger a sus clientes. Sin embargo, no todos viven esa experiencia. Un usuario ha denunciado públicamente a Caser Seguros tras sufrir graves daños en su vivienda a consecuencia de la borrasca DANA, y sentirse abandonado y engañado por la compañía.

Daños evidentes… y ninguna solución

Según relata el afectado, tras el paso de la DANA, su vivienda sufrió inundaciones severas:

  • Agua saliendo de los enchufes

  • Ladrillos desprendidos por filtraciones de agua

  • Daños estructurales visibles

La respuesta de Caser Seguros fue, según su testimonio, totalmente decepcionante. En lugar de activar los mecanismos de reparación o indemnización, el perito enviado minimizó los daños, alegando que los ladrillos se habrían caído "por el paso del tiempo" y que, por tanto, no cubrirían los arreglos necesarios.

"Me salía agua de los enchufes e incluso se me han caído ladrillos de sitios por donde me salía el agua... y su solución fue decir que los ladrillos se caen por el tiempo. No me arreglan nada", denuncia el usuario.

Un trato inaceptable

La situación no solo fue frustrante por la falta de soluciones, sino también por la actitud del profesional que acudió a valorar los daños. El afectado describe al perito como una persona "maleducada y mal hablada", lo que terminó de agravar una experiencia que califica de "horrorosa".

¿Un caso aislado?

Aunque esta denuncia refleja un caso concreto, no es el único cliente que ha mostrado en redes sociales y foros su malestar con Caser Seguros en situaciones similares. Durante fenómenos meteorológicos extremos como la DANA, la gestión de siniestros por parte de algunas aseguradoras ha quedado en entredicho, evidenciando falta de responsabilidad, excusas y escaso respeto hacia los asegurados.

La importancia de un seguro que responda

Cuando un cliente contrata un seguro, deposita su confianza en la promesa de que, en caso de necesidad, contará con respaldo real. Sin embargo, casos como este recuerdan que leer la letra pequeña y exigir un servicio digno y profesional es más importante que nunca.