“Te cancelan y se lavan las manos”: la dura queja de un profesional contra Leroy Merlin
Una queja contra Leroy Merlin vuelve a poner en entredicho el servicio posventa de la cadena cuando surgen problemas con los pedidos, especialmente en casos en los que el cliente depende de los plazos para terminar una obra.
Un pedido clave… y un mes y medio de espera
Según relata el afectado, la compra se realizó con el objetivo de cerrar una obra pendiente, aceptando desde el primer momento un plazo de entrega de mes y medio, el mismo que figuraba en el pedido. Transcurrido ese tiempo y al comprobar que el producto no llegaba en la fecha comprometida, decidió contactar con Atención al Cliente para obtener información.
Lo que debía ser una gestión rutinaria acabó convirtiéndose en un problema mayor.
La cancelación como única respuesta
Tras varios intentos de contacto, la respuesta de Leroy Merlin fue cancelar directamente el pedido, sin ofrecer ninguna explicación clara ni alternativas para solucionar el retraso. Para el cliente, esta decisión refleja una práctica habitual: ante cualquier complicación, el pedido se cancela y el problema se da por resuelto, aunque en realidad lo único que se consigue es trasladar el perjuicio al comprador.
La cancelación, lejos de arreglar la situación, la empeora. El producto ya no puede volver a pedirse sin asumir otros 30 días o más de espera, un plazo incompatible con una obra que debe finalizarse de forma inminente.
Un servicio inviable para profesionales
La queja es especialmente dura porque procede de un profesional del sector, para quien los tiempos de entrega no son una comodidad, sino una necesidad operativa. En este contexto, la falta de soluciones, la ausencia de seguimiento y la cancelación unilateral convierten el servicio posventa en inviable para trabajar con plazos reales.
Según el afectado, cuando surge cualquier incidencia:
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No se proponen alternativas
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No se ofrecen reprogramaciones
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No hay acompañamiento al cliente
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La solución automática es cancelar el pedido
Sensación de indefensión total
El testimonio refleja una sensación clara: el cliente queda completamente vendido cuando aparece un problema. No hay margen de negociación ni interés en buscar soluciones, lo que genera frustración y una pérdida total de confianza en la cadena.
El afectado concluye su queja con una recomendación contundente: no volver a comprar en Leroy Merlin, animando a otros clientes a conocer “cómo funciona realmente este establecimiento” cuando surgen incidencias.
Comparación directa con la competencia
En su valoración final, el cliente señala abiertamente que considera mucho mejor comprar en Obramat, una comparación que pone el foco en uno de los puntos más sensibles del sector: la fiabilidad logística y la respuesta ante problemas, aspectos clave tanto para particulares como, sobre todo, para profesionales.
Una queja que reabre el debate sobre si los grandes distribuidores de bricolaje y construcción están preparados para ofrecer un servicio posventa a la altura cuando los pedidos no salen según lo previsto.