LEROY MERLIN

Compra una alfombra de 200 € en Leroy Merlin y acaba recorriendo 60 km por un error sin solución

Leroy Merlin

Lo que debía ser una compra sencilla terminó convirtiéndose en una experiencia frustrante. Una clienta de Leroy Merlin denuncia que, tras equivocarse al introducir la dirección de entrega en un pedido online, no recibió ayuda efectiva por parte del servicio de atención al cliente. El resultado: una alfombra de 200 euros entregada en su antigua vivienda, situada a 60 kilómetros de su domicilio actual.

La situación, según explica, se agravó por la falta de respuesta clara en las primeras horas, cuando todavía era posible actuar.


Detecta el error en 30 minutos… pero nadie le da una solución

La compra se realizó con normalidad. Sin embargo, al recibir el correo de confirmación del pedido, la clienta se dio cuenta de que había indicado por error su antigua dirección.

Habían pasado apenas 30 minutos desde la compra. Llamó inmediatamente al servicio de atención al cliente para corregir el dato. La respuesta fue siempre la misma: “espere, nos pondremos en contacto por correo electrónico”.

Esperó todo el día. Nadie respondió.


El pedido ya estaba en reparto

Al día siguiente, recibió un aviso de la empresa de mensajería GLS indicando que el paquete estaba “en reparto”.

La sorpresa fue mayúscula. Volvió a llamar tanto a Leroy Merlin como a GLS para intentar modificar la dirección. Según relata, ninguna de las dos compañías aceptó el cambio en ese momento.

Mientras tanto, los correos electrónicos enviados no obtenían respuesta efectiva.


Cancelar el pedido… demasiado tarde

48 horas después de realizar la compra, recibió un correo electrónico de Leroy Merlin recomendándole cancelar el pedido. Pero el aviso llegó cuando ya era prácticamente imposible detener la entrega.

Media hora más tarde, la alfombra fue entregada en la dirección equivocada.

Sin alternativa real, la clienta tuvo que desplazarse 60 kilómetros para recoger el paquete en su antigua vivienda.


Tres meses después, la respuesta oficial

Tras el incidente, solicitó hojas de reclamación en una tienda física. La contestación oficial llegó tres meses más tarde. Según la respuesta recibida, el error fue responsabilidad suya por no corregir la dirección antes de confirmar el pedido.

La clienta reconoce que el fallo inicial fue suyo, pero sostiene que nunca recibió instrucciones claras sobre cómo actuar en un caso así, ni una solución ágil cuando aún había margen de maniobra.


Pérdida de confianza en la compra online

Más allá del error puntual, la queja pone el foco en la gestión del servicio de atención al cliente y en la coordinación entre comercio electrónico y logística.

En un contexto donde las compras online son cada vez más habituales, la rapidez en la resolución de incidencias es clave para mantener la confianza del consumidor.

En este caso, la sensación final fue de impotencia. No por el coste de la alfombra, sino por la falta de respuesta eficaz en un plazo donde todavía era posible evitar el problema.

La experiencia ha llevado a esta clienta a replantearse futuras compras online en Leroy Merlin. Una historia que vuelve a abrir el debate sobre la calidad del servicio postventa en el comercio electrónico.