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Compra un móvil con Movistar por 8 euros al mes y cuando se va a otra compañía se lo suben a 17

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Ofertas irresistibles, móviles a buen precio, paquetes atractivos con fútbol, televisión y conexión a internet. Así comienza, para muchos, la relación con Movistar. Pero no siempre acaba igual de bien. Al menos, no para este usuario, que ha compartido su experiencia denunciando lo que considera una estrategia abusiva y engañosa por parte de la operadora.

Lo que empezó como una oferta atractiva, terminó —según él— en una subida de precios encubierta y en un contrato que lo mantenía atado, incluso después de querer marcharse a otra compañía.

La letra pequeña que llega después

La historia es familiar: el cliente acepta una oferta con terminal incluido, pagando 8 euros al mes por el móvil, dentro de un paquete completo con televisión, fútbol y otros servicios. Todo bien… hasta que decide darse de baja de uno de esos servicios.

Ahí, el supuesto beneficio se convierte en castigo: el precio del terminal sube a 13 euros al mes, y cuando decide cambiar de compañía, aparece otra sorpresa aún mayor: 17 euros al mes durante 4 años como parte del compromiso de permanencia.

“Te ponen el caramelo en la boca y cuando decides irte, te lo quitan de golpe”, resume el afectado, que se declara engañado por los términos del contrato.

De la oferta al desencanto

El cliente asegura que actualmente está en otra operadora, pagando la mitad y con mejor cobertura, sin esas condiciones restrictivas que, según su testimonio, no le explicaron con claridad en Movistar. Y aunque reconoce que las ofertas iniciales parecen atractivas, lanza una advertencia clara a otros usuarios:

“No caigáis en la trampa, son unos sinvergüenzas.”

Este tipo de quejas se repite con frecuencia en foros de consumidores: promociones que en realidad esconden condiciones sujetas a múltiples penalizaciones o a permanencias disfrazadas de cuotas asumibles, que luego se disparan cuando el usuario rompe la estructura del paquete contratado.

Una práctica que genera desconfianza

Aunque Movistar —como otras grandes operadoras— suele ampararse en la legalidad de sus contratos y en que toda la información está disponible para el cliente, la realidad es que la complejidad de los paquetes y la letra pequeña acaban por confundir al usuario medio.

Y cuando la diferencia entre lo que te venden y lo que realmente pagas es tan grande, la sensación de trampa comercial se impone. Especialmente si, como en este caso, los importes se incrementan justo cuando el cliente quiere recuperar su libertad y marcharse a otra compañía.


Ofertas, permanencias, penalizaciones, tarifas cambiantes. A veces, todo parece parte de una fórmula diseñada no para fidelizar, sino para retener por desgaste. Y la experiencia de este excliente de Movistar es una prueba más de que, en el mundo de las telecomunicaciones, el precio final no siempre es el que aparece en el primer anuncio.

Leer la letra pequeña nunca ha sido tan importante.