Compra un vuelo con Iberia y se queda sin billete ni reembolso: “No viajen con ellos”
Una usuaria ha denunciado públicamente su frustrante experiencia con Iberia, describiéndola como “surrealista”. Lo que parecía una compra sencilla de un billete a Bilbao a través de la página oficial de la aerolínea ha terminado convirtiéndose en un calvario administrativo sin billete, sin confirmación y sin reembolso.
Todo comenzó el 11 de julio de 2025, cuando decidió adquirir su vuelo directamente desde la web de Iberia, sin utilizar intermediarios. El cargo se hizo efectivo en su cuenta bancaria, pero jamás recibió ningún correo electrónico de confirmación, ni con el billete, ni con la reserva. Absolutamente nada.
Ante esta situación, la afectada recurrió al servicio de atención al cliente. Tras varias llamadas, finalmente una operadora le proporcionó un localizador, aunque el billete seguía sin aparecer en su correo ni en su cuenta de Iberia. La respuesta que recibió fue desconcertante: le dijeron que debía esperar 24 horas porque el pago “tarda en llegar”.
Pero los problemas no acabaron ahí. Al intentar consultar el expediente que le abrieron en Iberia, el sistema no reconocía el número de caso y no permitía hacer ningún seguimiento. Una opacidad que hace que muchos pasajeros, como en este caso, se sientan indefensos y estafados.
La historia tomó un giro aún más indignante el 14 de julio, cuando Iberia canceló unilateralmente la reserva sin reembolsar el dinero. Desde entonces, la única respuesta han sido más promesas vacías: “abren casos y más casos”, según relata la denunciante, pero el dinero sigue sin ser devuelto.
“Así os cuento como se las gasta Iberia. Experiencia (sigo sin billetes pero ellos han cobrado ya)”
“Es una vergüenza. No viajen con Iberia”
La denuncia termina con una recomendación directa al resto de viajeros: evitar Iberia para no caer en la misma trampa. Esta experiencia no solo pone en entredicho la gestión de atención al cliente de la aerolínea, sino también su transparencia y eficacia en los procesos de compra y devolución. Porque, cuando se paga por un servicio, lo mínimo que se espera es recibirlo... o que devuelvan el dinero si no lo prestan.