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Contrata Orange y en 48 horas se queda sin internet: “No le doy cero estrellas porque no se puede”

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Una nueva reclamación contra Orange vuelve a poner el foco en la gestión de altas, portabilidades e instalaciones de fibra. El cliente, que formalizó su contrato el 22 de febrero de 2026, asegura que en menos de 48 horas pasó de estrenar servicio a quedarse completamente sin conexión.

El testimonio es contundente: “Pongo una estrella porque no existe la opción de cero”.


Portabilidad móvil bloqueada y tarjetas SIM mal tramitadas

El primer problema llegó incluso antes de disfrutar del servicio. El cliente acudió a tienda para recoger las tarjetas SIM asociadas a la portabilidad móvil. Tras una hora de espera, la respuesta fue que las tarjetas estaban “mal tramitadas” y no podían entregárselas.

El resultado: líneas móviles sin funcionar, llamadas que se cortaban automáticamente y encuestas de satisfacción que seguían llegando mientras el servicio no estaba operativo.

Durante ese tiempo, el afectado tuvo que recurrir a los datos de su antigua compañía, Digi, para poder conectarse.


Instalación de fibra cuestionada

El segundo frente fue la instalación de fibra en el domicilio. Según el relato, el técnico realizó una intervención que el cliente califica de “incompleta”, limitándose a empalmar la nueva conexión sobre el cable anterior mediante un adaptador.

Además, asegura que no se le entregó el repetidor WiFi incluido en su contrato, algo especialmente relevante en una vivienda de 120 metros cuadrados donde la cobertura depende en gran medida de este tipo de dispositivos.

La sensación fue que el alta no se completó con el nivel de calidad prometido.


Corte total del servicio en menos de dos días

El episodio más crítico llegó cuando, en menos de 48 horas, el router dejó de funcionar por completo. Sin señal. Sin conexión. Sin respuesta inmediata.

Tras contactar con el servicio de atención técnica, la única respuesta recibida fue que la incidencia “quedaba anotada en su ficha”. Según el cliente, nadie acudió al domicilio ni se ofreció una solución urgente.

Mientras tanto, el servicio contratado —valorado en 117 euros al mes tras promoción— no estaba operativo.


Desistimiento formal del contrato

Ante la acumulación de incidencias, el afectado asegura haber tramitado el desistimiento formal del contrato por incumplimiento grave y servicio no prestado.

En su valoración final, resume la experiencia como una combinación de:

  • Fallos administrativos en la portabilidad.

  • Instalación técnica deficiente.

  • Corte total del servicio.

  • Falta de respuesta rápida ante una incidencia crítica.


Un problema sensible para cualquier usuario

En un contexto donde el teletrabajo y la conectividad constante son esenciales, quedarse sin internet el primer día de contrato es un escenario especialmente delicado.

Las operadoras compiten en precio y promociones, pero la experiencia real del cliente depende de tres factores clave: gestión administrativa, calidad de instalación y capacidad de reacción ante averías.

En este caso, la queja refleja una pérdida total de confianza en el servicio recibido. Una experiencia que, según el afectado, sirve de advertencia para quienes estén valorando cambiar de compañía.