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Se dan de baja, devuelven el router y Movistar le reclama igual 170 euros por el router

Movistar Prosegur Alarmas

La historia se repite. Un cliente se da de baja de Movistar, devuelve correctamente el equipo en una tienda física, respira aliviado… y tres meses después, le cae una factura de 170 euros por no haber devuelto el material. Así lo ha denunciado un usuario que, por suerte, guardó el resguardo de la devolución. Porque de no haberlo hecho, lo habrían obligado a pagar por algo que ya había entregado.

Un router, una baja… y una sorpresa

Según relata el afectado, el proceso parecía estar yendo según lo previsto: se dieron de baja del servicio y, como es habitual, entregaron el router y los demás equipos en un punto Movistar autorizado. Les facilitaron un resguardo físico como prueba de la entrega y dieron el capítulo por cerrado.

Pero tres meses más tarde, la operadora envió una factura reclamando el coste del material “no devuelto”. 170 euros por equipos que ya no estaban en su poder y que habían sido entregados en el plazo previsto.

“Demuéstranos que lo devolviste”

La llamada al servicio de atención al cliente no sirvió para mucho. La respuesta fue tan escueta como irritante:

“Deben demostrar ustedes que lo han devuelto.”

Y es aquí donde muchos clientes se quedan atrapados. Porque si no se guarda el resguardo, la compañía da por hecho que el equipo no ha sido entregado, incluso aunque el fallo esté en su sistema o en la gestión interna del material.

Este usuario tuvo suerte. Guardó el papel. Pero muchos otros, confiados en la palabra de la empresa, no conservan ese comprobante pensando que, tratándose de una gran compañía, todo queda registrado. Y no siempre es así.

Política que genera desconfianza

La crítica va más allá del error puntual. El cliente señala que esta política termina siendo rentable para la empresa, que puede recaudar cientos de euros simplemente por errores administrativos que, en muchos casos, el usuario no puede demostrar. Pero añade algo más:

“Así recaudan muchos 170 euros, pero pierden más clientes. Qué vergüenza de compañía.”

Y no está solo. Casos como este abundan en foros de reclamaciones y redes sociales. En ellos se repite la misma recomendación: guardar el resguardo físico al menos un año después de la baja, por si aparece la “factura fantasma”.

¿Y ahora qué?

Con el resguardo en mano, este cliente podrá reclamar y muy probablemente Movistar se verá obligada a anular el cargo. Pero la molestia, la desconfianza y el mal sabor de boca ya están ahí. Una experiencia que podría haberse evitado con una gestión más transparente, menos agresiva y, sobre todo, más respetuosa con quienes deciden marcharse.

Porque si algo debería estar claro, es que dar de baja un servicio no debería convertirse en una trampa económica meses después.