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Denuncia a MediaMarkt por venderle un frigorífico golpeado y negarse a cambiarlo

MediaMarkt

Todo comenzó el 28 de julio, cuando una pareja decidió comprar un frigorífico Bosch en una de las tiendas de MediaMarkt. La promesa era sencilla: entrega en una semana. Pero lo que parecía una compra rutinaria se convirtió en una experiencia frustrante que aún no ha terminado.

Un retraso sin aviso y un electrodoméstico golpeado

La primera alarma sonó con la entrega. No solo no llegó a tiempo, sino que lo hizo con una semana de retraso y sin previo aviso. Durante días, nadie en atención al cliente supo decirles dónde estaba el frigorífico.

Finalmente apareció. Pero lo peor no era el retraso, sino el estado en el que llegó: el embalaje mostraba un golpe visible y preocupante. En ese momento, comenzaron las gestiones. Enviaron las fotos a MediaMarkt pidiendo el reemplazo inmediato.

La respuesta fue, cuanto menos, desconcertante: les ofrecieron un descuento del 20%. Una propuesta que rechazaron. El motivo era evidente: un golpe así podía haber afectado al sistema interno, y preferían un electrodoméstico nuevo, no uno con posibles averías.

Sin nevera en pleno agosto: obligados a usarlo

En plena ola de calor, quedarse sin frigorífico era impensable. A pesar de todo, tuvieron que enchufarlo. Desde el primer día, el aparato emitía un ruido anómalo, otro indicio de que algo no iba bien.

Mientras tanto, se sucedieron decenas de correos electrónicos, llamadas y chats con el servicio de atención al cliente de MediaMarkt. Las respuestas eran vagas, las promesas, incumplidas. Hasta que, el 28 de agosto, llegó una “solución”.

La tienda les comunicó que no podían sustituir el frigorífico porque “no había stock disponible”. Una afirmación que contrastaba con lo que cualquiera podía ver en la web: el mismo modelo seguía anunciado, pero con 100 euros más de precio.

Sin electrodoméstico, sin devolución y sin respuestas

Hoy, 6 de septiembre, los compradores siguen esperando. MediaMarkt aún no ha recogido el frigorífico dañado, ni ha hecho efectiva la devolución de los más de 600 euros que pagaron. Tampoco han ofrecido alternativas más allá de esperar.

Para los afectados, la experiencia ha sido clara: una compra que empezó con ilusión y terminó en decepción. La gestión de la incidencia, según denuncian, ha sido inaceptable en todos los niveles: logística, atención al cliente y postventa.


🟡 Una historia más en la lista de quejas

Esta situación no es un caso aislado. Cada vez son más los consumidores que comparten públicamente problemas similares con grandes cadenas de electrónica, especialmente cuando se trata de productos voluminosos como electrodomésticos. Las promesas de entrega rápida, la falta de información precisa y la gestión lenta o inexistente de incidencias han generado un creciente malestar entre los clientes.


🟢 ¿Qué hacer en estos casos?

Si te ocurre algo parecido, es importante que:

  • Guardes todos los comprobantes, fotos y comunicaciones con la empresa.

  • Contactes con atención al cliente por escrito siempre que sea posible.

  • Si no hay solución, puedes recurrir a la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC) o presentar una reclamación ante organismos de consumo.

  • También es útil dejar constancia en plataformas de reseñas o foros especializados, donde otras personas puedan informarse antes de comprar.


Este tipo de experiencias ponen sobre la mesa una reflexión necesaria: ¿están las grandes cadenas preparadas para responder con eficacia ante los problemas de sus clientes? Porque más allá de los descuentos y las campañas de marketing, lo que realmente genera confianza es una buena gestión cuando algo sale mal.