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“Dijeron que eran de Movistar y acabaron siendo Vodafone”: la queja que indigna a una familia

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La indignación de una familia ha estallado tras lo que consideran una contratación engañosa realizada por teléfono a sus padres, ambos de edad avanzada. Según relatan, recibieron una llamada comercial en la que, presuntamente, el operador se identificó como parte de su compañía habitual, Movistar, con la que aseguran llevar más de 25 años.

El problema llegó al final de la grabación.

“Dijeron que eran de Movistar y al final resultó ser Vodafone”

De acuerdo con la queja, durante la conversación telefónica se presentó una oferta supuestamente vinculada a su compañía actual, lo que generó confianza en los padres. Sin embargo, una vez finalizada la grabación contractual, el interlocutor comunicó que realmente se trataba de un contrato con Vodafone.

La familia sostiene que en ese momento ya se había formalizado el proceso y que no fueron plenamente conscientes del cambio de compañía hasta después.

Intentos fallidos de anulación

Tras percatarse de la situación, comenzaron —según explican— innumerables llamadas para tratar de anular el contrato. Sin embargo, afirman que no les permitieron cancelar sin coste y que se les estaría exigiendo el pago de una penalización de 700 euros.

La cifra, aseguran, les parece desproporcionada y difícil de asumir, especialmente tratándose de personas mayores que, según denuncian, no comprendieron claramente que estaban cambiando de operadora.

“Menuda vergüenza”

La familia califica lo ocurrido como una “vergüenza” y acusa a la compañía de haber actuado de forma poco transparente. Recalcan que durante más de dos décadas han sido clientes fieles de Movistar y que nunca habían tenido problemas similares.

Este caso vuelve a poner sobre la mesa un asunto recurrente: las contrataciones telefónicas a personas mayores, un colectivo especialmente vulnerable ante ofertas complejas o comunicaciones poco claras.

Qué pueden hacer los afectados

Ante situaciones como esta, los expertos recomiendan:

  • Solicitar copia íntegra de la grabación del contrato.

  • Ejercer el derecho de desistimiento si aún se está dentro del plazo legal.

  • Presentar reclamación formal ante la compañía por escrito.

  • Acudir a organismos de consumo o a la Oficina de Atención al Usuario de Telecomunicaciones.

La familia asegura que seguirá reclamando para evitar el pago de la penalización y revertir el cambio de compañía.

Casos como este generan un intenso debate sobre las prácticas comerciales en el sector de las telecomunicaciones y la necesidad de mayor protección para los consumidores mayores.