Donald Trump, sobre los molinos de viento: "Se los venden a los perdedores de Europa"
El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a generar debate con unas declaraciones críticas hacia la energía eólica, en las que reivindica su oposición a los aerogeneradores durante su etapa en la Casa Blanca. En un mensaje difundido en redes sociales, Trump aseguró sentirse “orgulloso” de no haber aprobado “ni un solo molino de viento”, argumentando que este tipo de instalaciones “pierden dinero, destruyen el paisaje” y que, según él, están fabricadas en China.
Críticas a la energía eólica y a Europa
En sus palabras, Trump fue más allá al comparar la implantación de la energía eólica en Estados Unidos y Europa. Según su afirmación, China apenas utiliza aerogeneradores en su propio territorio y se limita a fabricarlos para venderlos a otros mercados, especialmente europeos. “Solo tienes que preguntar cuántos hay en China: ninguno. Se los venden a los perdedores de Europa”, afirmó de forma tajante.
Estas declaraciones se enmarcan en una línea de discurso que Trump ha mantenido durante años, en la que ha mostrado un fuerte escepticismo hacia las energías renovables, especialmente la eólica, frente a su defensa de los combustibles fósiles y de la independencia energética basada en petróleo, gas y carbón.
Un discurso recurrente desde su presidencia
Durante su mandato (2017-2021), Trump ya había criticado públicamente los parques eólicos, tanto terrestres como marinos, alegando impactos negativos sobre el paisaje, la fauna y la economía local. En aquel periodo, su administración frenó o revisó diversos proyectos de energías renovables y apoyó la expansión de la industria energética tradicional.
Sus declaraciones actuales siguen esa misma línea argumental, aunque llegan en un contexto muy distinto: Europa avanza en la transición energética y la energía eólica se ha convertido en una de las principales fuentes de generación eléctrica en numerosos países, mientras que China es hoy el mayor productor mundial de aerogeneradores y uno de los mayores mercados de instalación eólica, tanto en tierra como en mar.
Reacciones y contexto internacional
Las palabras de Trump han provocado reacciones encontradas. Sus seguidores las interpretan como una crítica directa a las políticas climáticas europeas y a la globalización industrial, mientras que sus detractores señalan que sus afirmaciones simplifican un debate complejo y contradicen datos públicos sobre la implantación de la energía eólica en China y en otros países.
En cualquier caso, el mensaje vuelve a situar la energía eólica en el centro del debate político, evidenciando cómo la transición energética sigue siendo un terreno de confrontación ideológica, especialmente en el contexto de la política estadounidense y su influencia en el discurso global.