EL CORTE INGLÉS

La dura queja contra El Corte Inglés: un mes sin congelador y 300 euros perdidos

El Corte Inglés

Lo que debía ser una compra respaldada por servicio premium y tranquilidad ha terminado en una experiencia que el propio cliente califica como “absolutamente repugnante”. Esta es la queja contra El Corte Inglés presentada por un consumidor de 84 años, que denuncia abandono total, falta de atención, pérdidas económicas y una gestión inexistente tras la avería de un congelador recién comprado.

 

 

 

Una compra confiando en el “servicio de primera clase”

El afectado explica que ha comprado artículos por miles de euros en El Corte Inglés con una expectativa clara: que, si surgía algún problema, recibiría un trato acorde a la reputación histórica de la empresa. Esa confianza fue clave en la decisión de compra.

Sin embargo, cuando el congelador AEG dejó de funcionar, esa promesa implícita se desvaneció por completo.

50 kilómetros a los 84 años para ser escuchado

El 9 de diciembre, sin poder resolver nada por teléfono —especialmente complicado para una persona que no habla español—, el cliente se vio obligado a recorrer 50 kilómetros hasta la tienda de Murcia para informar personalmente del problema.

Un mes después, la situación seguía exactamente igual: sin congelador, sin solución y sin respuestas.

300 euros perdidos y unas Navidades arruinadas

Las consecuencias no fueron solo técnicas. El cliente denuncia haber perdido alrededor de 300 euros en comida, además de no disponer ni siquiera de hielo durante las fiestas.
El impacto fue directo: cancelación de todas las comidas navideñas con familiares y amigos y la necesidad de comer fuera durante esas fechas.

Para alguien de su edad, subraya, no se trata de una simple incomodidad, sino de una alteración grave de su vida cotidiana.

20 correos electrónicos… y ninguna solución

La desesperación fue en aumento. El cliente afirma haber enviado más de 20 correos electrónicos al servicio de atención al cliente. ¿La única respuesta recibida?

No puedo encontrarlos en nuestro sistema”.

Una frase repetida, sin explicación adicional, sin alternativas y sin que nadie asumiera la responsabilidad del caso.

El cliente, obligado a hacer el trabajo de la empresa

Lejos de gestionar la incidencia, El Corte Inglés trasladó la carga al propio cliente, obligándole a tratar directamente con la empresa de reparaciones para demostrar que el congelador necesita ser reemplazado.

Una situación que el afectado considera inaceptable:
él no tiene contrato con el servicio técnico, lo tiene con El Corte Inglés, que debería ser quien defienda sus derechos como cliente.

Sin hoja de reclamaciones y sin contacto con la dirección

La situación empeora aún más cuando el cliente solicita el formulario oficial de reclamaciones. Según su testimonio, nunca se lo enviaron.
Tampoco logró contactar con el gerente de la tienda de Murcia, ya que no existe información de contacto accesible.

El resultado es una sensación total de bloqueo administrativo: sin respuestas, sin interlocutor y sin solución.

“No volveré a comprarles”

La conclusión es tan clara como demoledora. El cliente afirma que no volverá a comprar en El Corte Inglés y destaca que su pequeña tienda local de electrodomésticos ofrece un servicio de atención al cliente muy superior al que ha recibido de una de las mayores empresas de distribución de España.

Más allá de la marca del electrodoméstico —AEG—, la queja apunta directamente a la gestión, la empatía y la responsabilidad de El Corte Inglés.

Una pregunta que sigue sin respuesta

El testimonio se cierra con una cuestión tan sencilla como inquietante:

¿Qué tengo que hacer para que El Corte Inglés me responda y me sustituya el congelador?

Una pregunta que, tras semanas de silencio, viajes innecesarios y pérdidas económicas, sigue sin respuesta. Y que vuelve a poner en el foco el trato real al cliente cuando las cosas se tuercen, incluso —o especialmente— en las grandes empresas que presumen de excelencia.