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“Fue humillante”: el relato de una pareja a la que Ryanair dejó fuera del avión en Menorca

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Lo que debía ser una escapada breve y tranquila a Menorca terminó convirtiéndose en una experiencia amarga para una pareja de viajeros. Según denuncian, Ryanair les impidió embarcar en su vuelo de regreso, a pesar de estar junto a la puerta de embarque y siguiendo instrucciones del personal para cumplir con la política de equipaje de mano.

El resultado: perdieron el vuelo, tuvieron que comprar nuevos billetes —cuatro veces más caros— y, para colmo, con la misma aerolínea. Pero más allá del coste económico, lo que más les dolió fue la falta total de empatía y la sensación de haber sido tratados con desprecio, según su propio testimonio.

Dejar pasar a la ida… para frenar en la vuelta

La historia comenzó con normalidad. En el vuelo de ida, llevaron una maleta de cabina y un bolso de mano, sin ningún inconveniente. “Nadie nos dijo nada. Pasamos sin problema y subimos al avión”, relatan. Sin embargo, en el vuelo de regreso desde Menorca, la situación dio un giro inesperado.

Ya en la cola de embarque, un miembro del personal de Ryanair les indicó que debían meter el bolso de mano dentro de la maleta. “Nos dijeron literalmente que metiéramos el de mano en el otro. Lo estábamos haciendo allí mismo, justo delante de ellos”, explican.

Y fue entonces cuando llegó el golpe más duro: mientras ajustaban el equipaje, los empleados cerraron la puerta del avión sin previo aviso, dejándolos atrás.

“No nos avisaron, no nos ayudaron, no les importó”

Más allá del problema con el equipaje, lo que más molesta a los afectados es la forma en que se gestionó la situación. “No nos dieron ninguna información, ni siquiera nos dijeron cuánto tiempo quedaba para el cierre de puertas”, denuncian. “Fue una falta total de empatía. Nos sentimos humillados.”

A pesar de encontrarse junto a la puerta, y de estar cumpliendo las instrucciones del personal, no se les permitió subir. El resultado fue tener que buscar un nuevo vuelo en el último momento, que terminó costando cuatro veces más que el viaje original de ida y vuelta.

Para más ironía, el único vuelo disponible era de nuevo con Ryanair. “Tuvimos que volver con ellos, pagando mucho más y sin haber recibido ninguna disculpa”, aseguran.

Un modelo de negocio que sigue generando polémica

Este tipo de quejas no es nueva para la aerolínea irlandesa, conocida por aplicar una política de equipaje estricta y por una gestión muy discutida de las incidencias en puerta de embarque. En redes sociales, los testimonios de viajeros que pierden vuelos por milímetros de equipaje o por cambios de criterio entre la ida y la vuelta se repiten con frecuencia.

En este caso, los afectados no discuten la política de equipaje como tal, sino la falta de humanidad en la aplicación de la norma. “Lo estábamos haciendo bien. Solo necesitábamos un minuto más. Nadie nos avisó. Simplemente cerraron la puerta y nos dejaron allí, como si no fuéramos personas”, concluyen.

¿Falta de flexibilidad o estrategia premeditada?

La denuncia vuelve a poner el foco en el trato al cliente por parte de las aerolíneas low cost, donde la rentabilidad suele pesar más que la experiencia de usuario. Y aunque los precios bajos siguen atrayendo a miles de viajeros, experiencias como esta plantean la pregunta: ¿vale la pena el ahorro si el trato es humillante?

Para esta pareja, la respuesta es clara: “Nunca más con Ryanair. Porque una cosa es que vueles barato, y otra muy distinta que te traten como si no valieras nada.”