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Se gasta 13.000 euros en una cocina e Ikea se tira seis meses sin arreglar un "desastre" en la encimera

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Comprar una cocina completa en IKEA debería ser sinónimo de diseño práctico, buen precio y un servicio postventa a la altura. Sin embargo, para un cliente que ha invertido nada menos que 13.000 euros en su cocina nueva, la experiencia ha sido justo lo contrario: una pesadilla que ya dura más de seis meses y que sigue sin solución.

Una encimera mal instalada y muchas llamadas… sin respuesta

Todo comenzó tras la instalación, también realizada por IKEA, cuando el cliente detectó un resalto en la unión de las encimeras y la ausencia de junta entre ellas, algo inaceptable tanto estética como funcionalmente en una cocina de esa categoría.

Desde entonces, el proceso para solucionarlo ha sido un ciclo sin fin de llamadas, esperas, visitas inútiles y promesas incumplidas.

“Llamas y te pasas 40 minutos esperando. Cuando por fin te atienden, te mandan un técnico que solo viene a mirar. Dice que hará un parte, que ya me llamarán... pero nunca llaman”, denuncia el afectado.

Y lo más indignante: cada vez que se reinicia el proceso, no hay constancia de ningún parte anterior. Es como si cada llamada, cada técnico y cada reclamación hubieran caído en saco roto.

Seis meses sin solución... y la cocina ya pagada

A pesar de la falta de respuesta y del defecto evidente, la financiación sigue su curso. El cliente asegura que el mes que viene termina de pagar los 13.000 euros de la cocina, sin haber recibido aún la reparación prometida ni una compensación por los retrasos.

“Llevo seis meses esperando. Y la encimera sigue igual. No puedo usarla como debería, y la cocina ya estará completamente pagada el mes que viene.”

Una postventa que pone en jaque la confianza

Este caso refleja un problema creciente en grandes superficies como IKEA: una atención posventa desbordada, lenta y, en muchos casos, ineficaz, que deja a los clientes con la sensación de haber sido abandonados tras la compra.

No se trata de un simple mueble, sino de una instalación de alto valor económico y emocional, que implica planificación, obra y adaptación al hogar. Cuando algo falla, el cliente espera una solución, no una cadena de excusas.


¿Qué puede hacer el consumidor en este caso?

  • Exigir por escrito el parte de incidencia y todas las visitas técnicas realizadas.

  • Reclamar oficialmente ante el servicio de atención al cliente de IKEA indicando que, si no hay respuesta, se acudirá a consumo.

  • Presentar la queja ante la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC) o a través de plataformas de defensa del consumidor como OCU o FACUA.

  • En caso extremo, paralizar el pago final (si está financiado) hasta que se garantice la reparación.


Una cocina de 13.000 euros no puede acabar siendo un dolor de cabeza de medio año. IKEA, con su fama de funcionalidad y compromiso, debe asumir la responsabilidad de su instalación y posventa. Porque lo que hoy es una encimera con un fallo, mañana puede ser una reputación con grietas.