Se hace de Orange y se enteran de que le han metido una penalización de 750 euros si se va
Lo que empezó como una promesa de ahorro, acabó convirtiéndose en una experiencia frustrante. Un cliente que decidió cambiarse a Orange por motivos económicos ha compartido su historia, que más que un simple descontento, parece una advertencia para otros usuarios que estén considerando dar el mismo paso.
Todo comenzó con una oferta aparentemente atractiva: internet, televisión y tres líneas móviles, todo ello aderezado con el típico gancho irresistible: "tres móviles de regalo". Una combinación tentadora para cualquier hogar que quiera ahorrar en su factura mensual. Pero tras esa fachada brillante, la realidad fue otra muy distinta.
Una instalación rápida... y el caos después
El técnico apareció al día siguiente para realizar la instalación. Hasta ahí, todo bien. Pero fue entonces cuando empezó la odisea: la televisión tardó 15 días en llegar, los móviles que supuestamente eran gratuitos había que recogerlos aparte, y la cobertura móvil dentro de casa era sencillamente pésima.
A esto se sumó el funcionamiento irregular del servicio de televisión, que según relata el usuario, nunca terminó de ir bien. Lo que prometía ser una experiencia fluida y de calidad, terminó convertido en una serie de pequeños problemas diarios que restaban comodidad y generaban frustración.
La sorpresa amarga: penalización de 750 euros o permanencia de dos años
Pero lo peor vino después, cuando descubrió que los terminales que le habían prometido como “regalo” estaban, en realidad, ligados a una permanencia de dos años o una penalización de 750 euros. En ningún momento —según afirma— se le informó de esa condición al contratar.
Y para colmo, la cuota mensual final no era tan ventajosa como se le había prometido. De hecho, apenas había diferencia con su operador anterior. “Me mintieron”, asegura en su testimonio, cansado de un proceso lleno de medias verdades y letra pequeña.
“No volveré ni por precio ni por nada”
La decepción es tal que el cliente ya ha tomado una decisión: irse de Orange en cuanto pueda, aunque para ello tenga que esperar o asumir alguna penalización. Y lanza un mensaje claro para quienes estén valorando cambiar de compañía:
“Correr si estáis a tiempo”.
¿Ofertas o trampas?
Este tipo de testimonios se repiten cada vez con más frecuencia en el sector de las telecomunicaciones. Ofertas empaquetadas con muchos servicios, regalos atractivos, condiciones poco claras y permanencias escondidas entre cláusulas son prácticas que, aunque legales, dejan al consumidor indefenso cuando surgen los problemas.
Orange, como otras grandes operadoras, compite ferozmente por captar clientes. Pero lo que parece evidente es que, en este caso, la estrategia comercial ha sobrepasado los límites del buen trato al cliente, y lo que debía ser una oportunidad de ahorro terminó como una trampa disfrazada de promoción.