VIVIENDA

Una joven "presume" de contribuir a inflar el precio de los alquileres: "Tengo 18 pisos y genero 12.000 euros al mes"

La influencer

Elisa no es una influencer de masas, es cofundadora de www.alquilamosyreformamos.com, pero su estrategia inmobiliaria ha llamado la atención en las redes sociales y generado un intenso debate. Con un modesto perfil de Instagram y pocos miles de seguidores, esta mujer asegura gestionar 18 pisos sin haber comprado ninguno de ellos. Su modelo de negocio, que ella misma denomina "pisos de inversión", es completamente legal, pero plantea serias dudas sobre su impacto en el mercado inmobiliario.

¿Cómo funciona su modelo?

Elisa alquila pisos a propietarios mediante contratos de larga duración, de hasta 8 años, y después los transforma para alquilarlos por habitaciones. Según explica, este sistema funciona porque los propietarios le permiten subarrendar las viviendas a cambio de un ingreso fijo y la tranquilidad de no tener que gestionar la propiedad. "Le pago un alquiler y no se preocupa de nada", afirma en sus publicaciones.

El resultado es un modelo que, según Elisa, le genera un beneficio mensual de 12.000 euros. Como ejemplo, menciona un piso con 9 habitaciones que alquila por 1.000 euros al mes, pero del que obtiene unos ingresos de 4.000 euros al dividirlo en habitaciones y alquilarlas individualmente. Su margen en este caso es de 3.000 euros.

¿Un modelo rentable, pero polémico?

Aunque Elisa defiende que esta práctica beneficia a todas las partes involucradas —el propietario recibe su renta y los inquilinos acceden a habitaciones más económicas que un piso completo—, el impacto de esta estrategia en el mercado de la vivienda no pasa desapercibido. Su práctica contribuye directamente a inflar los precios del alquiler, ya que aumenta la presión sobre un mercado ya saturado, donde la oferta es insuficiente para cubrir la alta demanda.

Este problema es especialmente grave en España, donde la precariedad laboral y los bajos salarios hacen que para muchos jóvenes sea casi imposible independizarse. Según datos recientes, la edad media para abandonar el hogar familiar supera los 30 años, una de las más altas de Europa. Modelos como el de Elisa, que maximizan el beneficio de un mismo inmueble, pueden agravar esta situación al encarecer aún más el acceso a una vivienda digna.

El lado ético y legal del negocio

Si bien Elisa asegura que su actividad es completamente legal, ya que todos los contratos están firmados con la aprobación de los propietarios, su estrategia suscita cuestionamientos éticos. ¿Es legítimo obtener márgenes tan altos en un contexto donde la vivienda es un bien de primera necesidad y su acceso está cada vez más restringido?

Además, los expertos advierten sobre posibles irregularidades. La subdivisión de pisos en múltiples habitaciones puede incumplir normativas locales de habitabilidad, como las relacionadas con el espacio mínimo por habitación o las condiciones de ventilación e iluminación. Estas prácticas, aunque aparentemente legales, podrían generar conflictos con las administraciones si no cumplen con los estándares establecidos.

El impacto social: una burbuja que sigue creciendo

El caso de Elisa no es aislado, pero sí pone de manifiesto cómo algunos emprendedores están sacando partido del desequilibrio entre oferta y demanda en el mercado de la vivienda. Estas estrategias no solo dificultan aún más el acceso al alquiler para quienes buscan independizarse, sino que también generan una burbuja que encarece artificialmente los precios, desplazando a las familias y trabajadores hacia zonas menos céntricas o viviendas de peor calidad.

En un contexto en el que los salarios en España son insuficientes para cubrir los precios actuales del alquiler, prácticas como la de Elisa pueden contribuir a agravar la desigualdad en el acceso a la vivienda. Lo que para unos es creatividad empresarial, para otros es un síntoma de un mercado roto que necesita regulaciones más estrictas.

¿Innovación o problema estructural?

Mientras Elisa sigue expandiendo su red de "pisos de inversión" y sumando seguidores en Instagram, su historia ha dividido opiniones. Algunos la ven como una emprendedora innovadora que ha sabido aprovechar una oportunidad, mientras que otros la consideran parte de un problema mayor en un sistema inmobiliario que deja fuera a quienes más lo necesitan.

El debate está servido: ¿debe permitirse este tipo de prácticas en un mercado donde la vivienda se ha convertido en un lujo inalcanzable? ¿Es responsabilidad del Estado intervenir para frenar la especulación en el alquiler? Por ahora, lo único claro es que el caso de Elisa es un reflejo de las tensiones de un mercado inmobiliario que, para muchos, ya es insostenible.