CAIXABANK

Un jubilado se abre una cuenta en Caixabank y le cuelan una tarjeta de crédito con el 25% de interés

Caixabank

Un cliente jubilado ha alzado la voz contra CaixaBank tras lo que considera una mala práctica bancaria que podría afectar a muchas personas mayores que confían en la entidad para gestionar sus pensiones y gastos cotidianos.

Según relata, abrió una cuenta corriente con el objetivo de domiciliar su pensión, sus recibos y gestionar sus gastos del día a día. En el momento de firmar el contrato, le entregaron dos tarjetas: una “negra” que, según le explicaron, era para el uso diario, y una segunda tarjeta VISA&GO, de la que no recibió ninguna información clara sobre su funcionamiento o condiciones.

Una sorpresa nada agradable: intereses del 25%

“En mi ignorancia pensé que era una tarjeta de crédito aplazado sin costes”, explica. Sin embargo, su sorpresa llegó días después, cuando comprobó que unas compras realizadas con esa tarjeta se le cargaron con un interés del 25% anual, a pesar de tener más de 100.000 euros en su cuenta corriente.

Preocupado por lo ocurrido, intentó contactar con su gestora, pero se encontró con evasivas. “Me trató con buenas palabras, pero no hizo absolutamente nada. Me dijo que si quería, podía presentar una reclamación por escrito”, afirma el cliente. Lo hizo, pero no obtuvo respuesta ni solución.

Decisión tomada: cambio de banco y advertencia a otros jubilados

Tras este episodio, ha comenzado a mover sus recibos a otra entidad bancaria y ha decidido cerrar su cuenta en CaixaBank en cuanto finalice el proceso. “No tienen empatía con los jubilados, solo repiten frases de manual de marketing que no se corresponden con la realidad”, denuncia.

Además, lanza una advertencia clara a otras personas mayores que estén considerando abrir una cuenta en CaixaBank:

“Mi recomendación es que NO abran una cuenta en CaixaBank. Las tarjetas revolving como la mía pueden dar más de un disgusto. Avisados quedáis.”

Las tarjetas revolving, bajo lupa

Las tarjetas revolving llevan tiempo en el punto de mira por aplicar intereses muy elevados en compras aplazadas, muchas veces sin que los clientes entiendan bien las condiciones. En este caso, el testimonio de este jubilado vuelve a poner sobre la mesa el problema de la falta de transparencia y la atención personalizada, especialmente con los colectivos más vulnerables como los mayores.