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Llama a Aurgi Majadahonda y se queja porque le han pedido la matrícula para darle un presupuesto de batería

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Una llamada rápida para consultar el precio de una batería de coche terminó en una experiencia frustrante y, según el afectado, con una falta total de profesionalidad. Así lo ha denunciado un cliente que intentó contactar con el taller Aurgi de Majadahonda, en Madrid, para informarse del coste del cambio de batería, pero al negarse a facilitar su número de matrícula, la llamada fue, directamente, colgada por el personal del centro.

Según su relato, su única intención era obtener un precio orientativo antes de decidir dónde realizar el cambio, una práctica habitual entre consumidores. Sin embargo, se encontró con una exigencia que considera injustificada: “Entiendo que con la matrícula pueden ver las características exactas de la batería, pero por protección de datos no quiero facilitar esa información si finalmente ni siquiera voy a acudir al taller”, explica. La negativa a proporcionar ese dato fue suficiente, según asegura, para que desde Aurgi le cortaran la llamada sin más.

Molesto por la actitud, el usuario ha compartido su experiencia en redes sociales, dejando clara su postura: “Pues enhorabuena, han perdido ustedes un cliente. Ya sé dónde voy a cambiarla. En Aurgi, NO”.

Lo más llamativo del caso es que, según el cliente, en otros talleres no tuvo ningún problema en obtener el precio sin necesidad de entregar ningún dato personal. Eso ha reforzado su sensación de que lo ocurrido con Aurgi no es un simple malentendido, sino una política poco flexible y poco orientada al cliente.

En un contexto en el que la protección de datos personales preocupa cada vez más a los usuarios, situaciones como esta generan preguntas importantes sobre los límites del trato comercial. ¿Es razonable exigir una matrícula para dar un precio aproximado? ¿Debe el cliente ceder un dato personal antes de haber tomado una decisión de compra?

Por el momento, Aurgi no ha respondido públicamente a esta queja concreta, pero el incidente ya ha generado debate entre conductores que comparten experiencias similares y reclaman un trato más transparente, empático y adaptado a las necesidades del consumidor actual.

En tiempos donde la competencia en el sector de la automoción es feroz y la fidelidad del cliente se gana con detalles, una llamada mal gestionada puede ser suficiente para perder una venta… y algo más importante: la confianza.