PRIMARK

Lleva unos calcetines en su carro "poco visibles" y la seguridad del Primark la mete en el "cuartillo"

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Una visita rutinaria a Primark se transformó en una experiencia desagradable para una cliente, que terminó enfrentando una situación comprometedora y humillante. Según relata la afectada, el incidente se desencadenó por un descuido mientras hacía compras con sus hijos en la conocida cadena de tiendas de ropa.

La cliente, que prefirió mantenerse en anonimato, compartió que un par de calcetines, que inadvertidamente quedaron en su carrito de compras sin pagar, fueron el detonante de una serie de eventos desafortunados. "Llevaba unos calcetines en el carro, no escondidos, completamente visibles", explicó. Sin embargo, al llegar al punto de salida, una agente de seguridad de la tienda, actuando de manera que la cliente describió como "con muy mala leche", la condujo a un cuarto apartado y procedió a llamar a la Guardia Civil.

La cliente intentó explicar que había sido un simple olvido, pero sus explicaciones fueron recibidas con escepticismo y rechazo. "Le expliqué que había sido un descuido y ella, con muy mala gana, dijo que me iban a denunciar", relató. Lo que añadió indignación al incidente fue que no se le permitió pagar los calcetines para resolver el malentendido.

El episodio escaló hasta el punto de que los agentes de la Guardia Civil fueron llamados al lugar, quienes, según la cliente, "alucinaban" ante la insistencia de la seguridad de la tienda. A pesar de la presencia policial, la agente de seguridad mantuvo su postura, creando una situación aún más tensa y embarazosa.

Este desagradable suceso ha dejado una impresión duradera en la cliente, quien ha declarado decididamente que no volverá a comprar en Primark. "No recomiendo Primark para nada", afirmó, subrayando que el trato recibido la hizo sentir como si la trataran de ladrona solo por un descuido mientras atendía a sus niños.

La empresa de seguridad también fue criticada por su manejo del incidente, que no solo resultó en una experiencia negativa para la cliente, sino que también puso en tela de juicio las prácticas de manejo de situaciones similares por parte de la cadena de tiendas.

Este caso resalta la necesidad de que las tiendas y sus equipos de seguridad manejen los incidentes de manera más compasiva y profesional, especialmente cuando involucran a clientes con niños y en situaciones que claramente podrían resolverse de manera más amistosa y eficiente.