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Del robot que no aspiraba al cobro de 379€ por “guardarlo”: MediaMarkt y el caso que indigna a los usuarios

MediaMarkt

Lo que comenzó como una compra rutinaria en verano de 2023 se ha convertido, para un cliente de MediaMarkt, en un auténtico culebrón. Y todo por un robot aspirador defectuoso que, lejos de solucionar su propósito, ha generado más polvo que el que ha conseguido limpiar.

Según relata este consumidor andaluz, desde el primer momento la máquina presentó fallos en la aplicación móvil: se desconfiguraba constantemente, hacía caso omiso a las órdenes de limpieza y, en definitiva, no funcionaba como debía. La solución parecía sencilla: servicio técnico, reparación y de vuelta a casa. Pero nada más lejos de la realidad.

Cuatro veces al taller… y ninguna solución

MediaMarkt envió el robot aspirador hasta cuatro veces al servicio técnico. En todas ellas, el aparato volvió con el mismo error de origen. Tras esta cadena de frustraciones, el cliente solicitó un cambio de unidad, pero desde la tienda se negaron. Tampoco aceptaron reembolsar el dinero ni ofrecer un vale por el importe de la compra (150 euros), como alternativa.

El camino por Consumo… y el silencio de MediaMarkt

Ante la negativa de la empresa, el cliente optó por reclamar ante Consumo, sin obtener resultados. Posteriormente, acudió a la Junta Arbitral de la provincia de Málaga, una vía que suele activarse cuando no hay acuerdo entre las partes y el cliente busca una solución formal sin llegar a juicio.

El resultado fue aún más desconcertante: MediaMarkt ni siquiera respondió al requerimiento de arbitraje. El proceso se quedó bloqueado y el consumidor, sin robot, sin dinero y sin respuestas.

Giro final: no encuentran el robot y piden 379 euros

Por si el caso no fuera ya lo suficientemente surrealista, llega el giro final. En su último intento de cerrar el asunto, el cliente fue informado de que MediaMarkt no encuentra el robot. Estaba en su tienda —según consta— pero ha desaparecido. ¿La respuesta de la empresa? Le comunican que le cobrarán 379 euros en concepto de “almacenamiento”. Es decir, más del doble de lo que costó el robot defectuoso originalmente.

Una historia de cómo no tratar a un cliente

Este relato pone de manifiesto algunas de las críticas más repetidas hacia grandes cadenas como MediaMarkt: servicios técnicos ineficaces, procesos burocráticos opacos, y una atención al cliente que, en casos como este, acaba resultando en frustración, pérdida de tiempo y dinero.

La confianza de un consumidor se gana con un buen servicio posventa. Cuando eso falla —y encima se responde con silencio o con una factura desproporcionada— el problema ya no es un robot que no limpia: es una marca que no responde.