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Mercadona retira un jamón muy querido por los clientes y nadie sabe por qué

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Una decisión aparentemente menor ha generado decepción entre algunos clientes habituales de Mercadona. Uno de ellos ha querido compartir su experiencia tras descubrir que el jamón de Trevélez de 120 gramos, elaborado únicamente con carne y sal marina, ha desaparecido de los lineales del supermercado.

“Fui a Mercadona a comprar jamón de Trevélez, ingredientes SÓLO carne y sal marina, 120g. Mi sorpresa: lo han retirado... ¿por qué?”, lamenta el consumidor, que se llevó una desagradable sorpresa al no encontrar su producto habitual.

Sustitución con recorte y cambio de ingredientes

La compañía ha optado por sustituir este producto por otro muy similar, pero no idéntico: el nuevo jamón sigue estando libre de aditivos, pero la sal marina ha sido reemplazada por sal común, y la cantidad ha bajado de 120 a 90 gramos, eso sí, manteniendo el mismo precio.

El cliente no ha tardado en notar la diferencia:

“Lo compré, pero no es lo mismo. Este último está mucho más salado”, asegura, apuntando que la experiencia de sabor también ha cambiado a peor.

Una modificación sin explicación pública

Hasta el momento, Mercadona no ha ofrecido una explicación oficial sobre la retirada del producto original, ni sobre el cambio de ingredientes o el ajuste en el gramaje. Para algunos consumidores, este tipo de decisiones —que afectan a productos seleccionados precisamente por su simplicidad y naturalidad— son un paso atrás en el compromiso que muchos supermercados dicen tener con los productos saludables y de calidad.

A buscar alternativas fuera de Mercadona

La conclusión del cliente es clara:

“Qué pena, a buscarlo en otro supermercado”.

Este tipo de cambios, aunque sutiles, pueden marcar la diferencia para aquellos consumidores que valoran ingredientes simples y productos sin aditivos, especialmente en categorías como embutidos y curados.

En un momento en que la transparencia y la calidad son valores en alza para muchos consumidores, Mercadona —como otras grandes cadenas— deberá sopesar hasta qué punto merece la pena hacer modificaciones que, aunque estratégicas para su negocio, pueden romper la confianza de su clientela más exigente.