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Movistar lleva fibra a un pueblo de Soria y taladra y pone cables en una fachada sin pedir permiso a los dueños

Romanillos de Medinaceli

En Romanillos de Medinaceli (Soria), un vecino ha denunciado públicamente la forma en que Movistar ha llevado a cabo la instalación de fibra óptica por vía aérea en su propiedad, sin previo aviso ni autorización, y con un impacto visual que afecta directamente a la estética de una vivienda ubicada en una de las zonas más visibles del pueblo.

Según relata el afectado, durante los últimos meses dos empresas subcontratadas por Movistar han estado trabajando en la zona para extender la red de fibra. Sin embargo, en ningún momento se pusieron en contacto con los propietarios de esta vivienda unifamiliar de fachada en piedra, quienes se sorprendieron al encontrar una serie de cables instalados desde el tejado hasta media fachada, además de una caja de conexión que servirá para enlazar el servicio a los vecinos.

"Nadie nos informó ni pidió permiso"

La principal queja del vecino no es solo el hecho de que se hayan realizado agujeros y colocación de elementos técnicos sin consentimiento, sino que la instalación se ha realizado en la parte más visible y valiosa desde el punto de vista estético y patrimonial de la casa. Una zona de fachada de piedra que, según explica, es la más representativa del inmueble, uno de los más céntricos del pueblo.

“Podemos aceptar que pasen cables por nuestra fachada porque entendemos que es un servicio público, pero no estamos de acuerdo en absoluto con el lugar elegido para hacerlo, cuando había al menos tres alternativas viables en otras partes de la casa que no afectaban tanto a la estética”, explica el afectado.

Además, denuncia que en ningún momento se les ha mostrado un proyecto técnico, ni se les ha dado la posibilidad de opinar, autorizar o proponer otra alternativa, a pesar de que el resultado afecta al aspecto exterior de su vivienda en un entorno considerado de interés patrimonial.

Impacto en zonas rurales: ¿avance o atropello?

Este tipo de quejas pone de manifiesto una preocupación creciente en muchos pueblos de España, especialmente aquellos con cascos urbanos antiguos o valor histórico, donde la llegada de la fibra óptica —aunque muy esperada y necesaria— no siempre se ejecuta con sensibilidad hacia el entorno.

Aunque la normativa permite en algunos casos el paso de cableado por propiedades privadas para facilitar el despliegue de redes de telecomunicaciones, los vecinos siguen teniendo derecho a ser informados y a que se minimice el impacto en sus viviendas. En este caso, la ausencia de comunicación y la elección del punto de instalación más visible ha sido la gota que ha colmado el vaso.

El vecino exige responsabilidades y solución inmediata

El afectado ha reclamado a Movistar que se haga cargo de los costes de modificación de la instalación y que se elija una alternativa menos lesiva visualmente. Asegura que, sin ser ingeniero, es capaz de identificar varias zonas de la vivienda donde se habría podido colocar la caja y los cables sin generar un perjuicio estético tan evidente.

“No he autorizado nada, no me han enseñado proyecto alguno y, además, la instalación se ha hecho de la peor forma posible, dañando la imagen de una vivienda que está en pleno centro del pueblo”, señala con indignación.

¿Habrá respuesta de Movistar?

Hasta el momento, el propietario asegura que no ha recibido ninguna respuesta formal por parte de la compañía. La situación se encuentra en un limbo legal y administrativo, mientras el daño ya está hecho.

Este caso pone en el foco la necesidad de que las grandes operadoras respeten el entorno y la propiedad privada, incluso cuando se trata de desplegar infraestructuras necesarias. La conectividad no debe ir en contra del patrimonio, ni mucho menos de los derechos de los ciudadanos.