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“Nos siguen llamando pese a haber tramitado la baja”: malestar con Mapfre

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La queja contra Mapfre vuelve a poner sobre la mesa una de las mayores preocupaciones de los consumidores en el sector asegurador: las subidas de precio tras la captación inicial y las dificultades para tramitar la baja.

Según el testimonio recibido, todo comenzó con una oferta atractiva. “La propuesta para captarnos fue buena”, explica el afectado. Una práctica habitual en el mercado: precios competitivos el primer año para ganar clientes. El problema, asegura, llegó después. “Las subidas anuales fueron enormes, acabando enseguida con cuotas altísimas”.

De una buena oferta a cuotas “desorbitadas”

El relato describe un patrón que muchos asegurados reconocen: prima inicial competitiva y revisiones anuales al alza. En este caso, el cliente sostiene que el incremento fue tan acusado que en poco tiempo las pólizas pasaron a tener “cuotas altísimas”.

Ante esa situación, decidieron ejercer su derecho a cancelar dos seguros. Afirman haberlo hecho “en plazo y por las vías que ellos mismos facilitan”, y aseguran disponer incluso de acuse de recibo por escrito.

Una baja que nunca llega

Aquí es donde la situación se complica. Según el afectado, la compañía no habría tramitado la baja pese a haber recibido la documentación en varias ocasiones. Más de dos meses después de la solicitud formal, asegura que siguen recibiendo reclamaciones de pago.

“Nos siguen reclamando los recibos de dos seguros cuya baja tramitamos en plazo”, explica. Y añade un dato especialmente delicado: “No han tramitado la baja en más de dos meses, aunque se les ha enviado la documentación varias veces”.

El testimonio también denuncia llamadas telefónicas “con modales agresivos”, que —según afirma— han provocado “episodios de ansiedad en miembros de mi familia”. Incluso tras una discusión reciente en la que, según cuenta, la compañía habría confirmado que “tomaban nota por fin de la baja”, el trámite seguiría sin haberse completado.

“No es la primera vez”

El cliente asegura que esta situación no es aislada. “El año pasado nos hicieron exactamente lo mismo con otro seguro”, sostiene. En su opinión, no se trata de un error puntual, sino de una práctica reiterada.

Eso sí, el relato distingue entre la actuación de la entidad y la de su agente mediadora. “Para ser justos, se salva nuestra agente, que nunca nos ha causado problemas”, matiza. Sin embargo, concluye que “el comportamiento como entidad es lamentable”.

Un problema recurrente en el sector

Las dificultades para tramitar bajas y las subidas de prima tras el primer año son dos de los focos de conflicto más habituales entre aseguradoras y clientes en España. La normativa establece que el asegurado debe comunicar la no renovación con al menos un mes de antelación al vencimiento, mientras que la aseguradora debe hacerlo con dos meses si modifica condiciones.

Cuando existe constancia escrita de la solicitud dentro de plazo, la tramitación debería producirse sin obstáculos. En caso contrario, los consumidores pueden acudir a:

  • El Servicio de Atención al Cliente de la propia aseguradora.

  • La Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP), presentando una reclamación formal.

  • Asociaciones de consumidores si consideran que se han vulnerado sus derechos.

El caso descrito refleja cómo una relación que comenzó con una buena oferta puede deteriorarse rápidamente cuando surgen discrepancias sobre precios y cancelaciones. Y, sobre todo, cómo la gestión de una baja puede convertirse en el momento más delicado de la relación entre cliente y aseguradora.