El nuevo gerente de un Leroy Merlin de Tenerife harta a los clientes con su obsesión por el jazz
Un cliente habitual del centro Leroy Merlin en La Orotava (Tenerife) ha compartido públicamente su malestar por la experiencia en tienda, señalando como principal motivo una decisión aparentemente estética: la música ambiente. Desde hace un tiempo, el establecimiento reproduce de forma habitual jazz, un género que, según el usuario, no encaja con la mayoría de los gustos del público.
“El jazz es minoritario, ¿por qué imponerlo?”
La crítica apunta directamente a un cambio en la dirección del centro, insinuando que podría haber un nuevo gerente con preferencias personales por este estilo musical. “El jazz es una corriente que escucha menos del 20% de la gente”, afirma el cliente, citando un estudio de Statista Consumer Insights que señala que tanto el jazz como el blues figuran entre los géneros menos escuchados en 21 países analizados, incluyendo Estados Unidos.
Para este consumidor, imponer este tipo de música a toda la tienda “no tiene sentido” y perjudica la experiencia de compra. “No es que no me guste el jazz, es que no entiendo por qué debe escucharlo todo el mundo en un entorno comercial”, comenta, señalando que este detalle, aparentemente menor, le ha llevado a replantearse sus visitas al establecimiento.
Una tienda que ya no invita a comprar
Más allá del ambiente sonoro, el usuario también critica la atención al cliente, que califica de “poco agradable” y variable. Aunque reconoce que en ocasiones ha recibido un buen trato, afirma que la experiencia general no es satisfactoria. “Para mí, Leroy Merlin se ha convertido más en una tienda de ideas que en un sitio donde comprar”, asegura.
De hecho, señala que en varias ocasiones ha optado por adquirir los productos en otros comercios, incluso si eso le supone un mayor gasto en transporte. “Muchas veces me sale más barato, aunque incluya el consumo de gasoil”, concluye.
¿Qué papel juega el ambiente musical en las decisiones de compra?
Esta queja pone sobre la mesa una cuestión que muchos comercios no siempre consideran: el poder del ambiente musical en la experiencia del consumidor. Aunque algunas cadenas utilizan música ambiental como parte de su estrategia de marca, cuando esta no conecta con el perfil de sus clientes, puede generar rechazo e incluso pérdida de ventas.
En este caso, el uso de jazz como música habitual ha sido interpretado por al menos parte de la clientela como una decisión desconectada del gusto general, reforzando la percepción de que la tienda no escucha a sus compradores.