Paga 1.000 euros al año de seguro del hogar y le indemnizan con 72 euros por la comida del congelador perdida en el apagón
El gran apagón eléctrico del pasado 28 de abril sigue generando secuelas, y no sólo por los daños ocasionados en hogares y negocios, sino también por la respuesta de las aseguradoras. En este caso, ha sido Mapfre, una de las compañías más importantes del sector, la que ha provocado el enfado de una de sus aseguradas tras ofrecerle una compensación de tan solo 72 euros por la comida perdida durante 11 horas sin suministro eléctrico.
La clienta, visiblemente molesta, ha relatado su experiencia en plataformas de reseñas públicas y redes sociales:
“He perdido comida el día del apagón, que en mi caso fueron 11 horas, y me indemnizan con 72 euros, cuando pago por el seguro de hogar más de 1.000 euros”, lamenta.
Más allá de la cantidad, lo que más ha indignado a la afectada es la actitud de la aseguradora, a la que acusa de escudarse en tecnicismos para evitar pagar indemnizaciones adecuadas.
“Se agarran a un clavo ardiendo para no indemnizar. Me daré de baja de esta compañía usurera, solo están listos para cobrar, pero para pagar… eso ya es otro cantar”, denuncia de forma contundente.
¿Indemnización o burla?
La pérdida de alimentos por cortes prolongados de luz es una cobertura habitual en muchos seguros de hogar, y Mapfre, como compañía de referencia, no es una excepción. Sin embargo, el desfase entre el coste anual del seguro (más de 1.000 euros) y la indemnización ofrecida (72 euros) ha sido recibido por muchos como un auténtico insulto.
La percepción general es clara: cuando llega el momento de hacer valer la póliza, la aseguradora minimiza los daños y responde con indemnizaciones irrisorias, muy lejos del compromiso comercial con el que captan a los clientes.
La respuesta de Mapfre: un mensaje automático
En lugar de una disculpa directa o una revisión proactiva del caso, Mapfre ha optado por una respuesta genérica en la que remite a su servicio de atención al cliente y solicita a la usuaria que deje sus datos en un formulario para que le llamen. Un gesto que ha sido interpretado como una fórmula vacía y sin voluntad real de solución.
“Lamentamos los inconvenientes que hayas podido tener”, dice el mensaje, sin entrar en ningún detalle del caso ni asumir responsabilidad alguna.
Desconfianza en alza
Esta experiencia es una más en una larga lista de quejas de asegurados que sienten que las grandes compañías sólo están dispuestas a proteger su propio bolsillo. En un entorno donde el coste de vida no deja de subir y las pólizas se encarecen año tras año, los consumidores esperan un servicio acorde al dinero que invierten. Cuando eso no ocurre, la frustración es inevitable.
Para esta clienta de Mapfre, la decisión ya está tomada: se dará de baja. Y con ella, probablemente muchos otros que ven en su testimonio el reflejo de una realidad demasiado común: aseguradoras que cobran mucho, pero responden poco.