MOVISTAR

Pide la baja, le siguen cobrando y nunca le instalan la fibra: la queja que señala al servicio técnico de Movistar

Movistar de Pozuelo

La queja de un cliente de Movistar vuelve a poner el foco en uno de los problemas que más desgaste generan entre los usuarios: la gestión de altas, bajas y servicios técnicos, especialmente cuando hay cambios de domicilio de por medio. En este caso, la experiencia relatada refleja una situación que, por desgracia, no es aislada y que deja en evidencia una grave falta de coordinación interna.

Una baja que nunca se cerró y una instalación que nunca llegó

El afectado explica que el 30 de octubre solicitó la baja en una tienda de Movistar ubicada en la avenida de Europa, con la intención de volver a contratar los servicios en un nuevo domicilio. Sin embargo, ese trámite nunca se completó correctamente, algo que el cliente descubrió más tarde al comprobar que seguían llegando facturas con total normalidad.

A partir de ese momento comenzó un auténtico calvario. Desde la nueva vivienda se solicitaron hasta seis citas con técnicos para la instalación de la fibra óptica, imprescindibles para disponer de WiFi y línea fija. En todos los casos, las visitas fueron canceladas horas antes, sin una solución clara ni una alternativa eficaz.

Mientras tanto, Movistar continuó cobrando el servicio, a pesar de que no se estaba prestando. Según explica el cliente, tras reclamar, la compañía le comunicó que la devolución del dinero no se produciría hasta enero, dejando varios meses de cobros indebidos pendientes de regularizar.

Días perdidos y una solución que nunca llegó

Uno de los puntos más graves del relato es el impacto personal que ha tenido la situación. Para intentar resolver el problema, el cliente tuvo que pedir hasta seis días libres en su trabajo, esperando visitas técnicas que jamás se realizaron. Todo ello sin obtener respuesta clara ni solución definitiva.

Ante la falta de resultados, decidió contratar los servicios de otra operadora, que en apenas dos días le instaló la fibra óptica, el WiFi y la línea fija sin complicaciones. Un contraste que deja en muy mal lugar a Movistar en términos de eficiencia y atención al cliente.

Buen trato telefónico, mal servicio técnico

El afectado sí reconoce un punto positivo: el trato recibido por parte de los operadores del 1004, a los que describe como amables y educados. Sin embargo, esa buena atención telefónica no ha sido suficiente para compensar un servicio técnico que califica como “nefasto, desastroso y totalmente alejado del cliente”.

La sensación final es clara: una gran empresa que, pese a su infraestructura y recursos, falla en algo tan básico como coordinar una instalación y respetar el tiempo del cliente.

Una queja que se repite

Casos como este vuelven a poner sobre la mesa un problema recurrente en el sector de las telecomunicaciones: la desconexión entre atención comercial, servicio técnico y facturación. Para muchos usuarios, no es solo una cuestión de dinero, sino de desgaste personal, tiempo perdido y sensación de abandono.

Mientras tanto, el cliente sigue esperando una solución definitiva y la devolución del importe cobrado indebidamente, tras una experiencia que resume con claridad su percepción: Movistar no ha estado a la altura cuando más se la necesitaba.