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Polémica con CaixaBank: denuncian falta de transparencia en la venta de seguros con permanencia

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Un seguro de apenas 90 euros al mes ha sido el detonante para que un cliente histórico de CaixaBank decida cerrar todas sus cuentas tras más de dos décadas de relación con la entidad. No solo las suyas personales, también las de su mujer y las de sus cinco empresas.

El afectado explica que la contratación del seguro se produjo sin una explicación clara de sus condiciones. Lo que parecía un producto sencillo escondía una permanencia de tres años sin posibilidad de cancelación, algo que asegura nunca le fue comunicado al firmar.

“Me siento estafado”

La indignación del cliente no proviene únicamente del importe. Afirma que dispone de otro seguro similar en otra entidad que cuesta la mitad y ofrece el doble de cobertura. El problema, subraya, no es económico, sino de trato y transparencia: “Tu gestor está para ayudarte, no para colarte seguros que no necesitas y sin sentido”.

Falta de soluciones

Tras descubrir las condiciones del seguro, el cliente intentó buscar respuestas. Acudió a reuniones, hizo llamadas e incluso se reunió con el director de su oficina. Pero, según relata, el resultado fue el mismo que no hacer nada: “No me han dado ninguna solución”.

La sensación que transmite es de abandono y de haber perdido tiempo en gestiones estériles. Para él, la Caixa “ya no es lo que era”.

Un cliente rentable que se marcha

El propio usuario recuerda que no era un cliente cualquiera. Sus cuentas siempre han mantenido saldo, había contratado financiaciones y liquidado hipotecas. Además, destaca que solo con los TPVs de una de sus empresas la entidad ingresaba mensualmente cinco veces más de lo que cuesta el seguro en cuestión.

Por eso se pregunta: “¿De verdad compensa?”. En su opinión, CaixaBank pierde mucho más de lo que gana al perder un cliente fiel y con volumen de negocio.

Una advertencia al resto de usuarios

El afectado lanza un mensaje a otros clientes: “Ojo con los seguros, leed todo bien”, porque de no hacerlo pueden encontrarse en la misma situación. Concluye que su salida del banco no fue una decisión deseada, sino forzada por la falta de respeto y claridad en el trato recibido.